Escuchar de Cristo hace que un hombre quiera arrepentirse

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Categoría: Corte de Sermon

Si Jesucristo no es el centro de nuestro mensaje a los perdidos, entonces no tenemos nada que pueda cambiar las mentes de los hombres perdidos. Sin embargo, al escuchar de Cristo, Dios en Su gracia puede abrir sus ojos para ver tal gloria en Jesús, que hará que un hombre cambie su forma de pensar, y se arrepienta y crea.


El arrepentimiento es un cambio de mente. Es básicamente cuando tú ves a Cristo y por primera vez dices: “Él no es lo que yo pensé que era”. Mira, tenemos demasiadas personas que piensan: “¡Cree, cree, cree!” “Sólo cree, arrepiéntete y cree”. Ni siquiera hay lugar para comenzar a hablar de esas cosas. A menos que les hayas expuesto al Cristo con todas Sus señales, que apuntan hacia Él, eso es lo que Sus obras eran. “¡Este es el Cristo!” “¡Este es el Cristo!” Eso es lo que hicieron esos milagros. Mira, eso es de lo que hablamos, de… ¿Quieres confiarle tu vida a Él? ¿Quieres alejarte de tu pecado? Síguelo. Mira, es por eso que tenemos en las iglesias un mundo de personas que dicen: “Estoy tratando de arrepentirme, estoy tratando de creer”. Es porque nadie les está mostrando a Cristo. Sí, hablamos con mucha ligereza sobre eso. “Sí, sí, ya sabemos, Jesús murió en la cruz. Hizo eso por tus pecados. Necesitas creer. Solamente necesitas creer”. Y todo el tiempo Juan está diciendo… Y Marcos, “Ellos están totalmente impresionados”. “Ellos están completamente asombrados”. “Ellos estaban verdaderamente maravillados”. Él es sólo enfático, y eso es lo que está haciendo Pablo. Él está diciendo: “Tú quieres hablar sobre el misterio de la piedad, tú quieres hablar sobre alguien que ha sido radicalmente transformado en la iglesia”. “¡Déjame decirte! Grande es este misterio”. Tiene todo que ver con Dios viniendo como un hombre. Y todos estos milagros. Y Dios poseyéndolo, y el Espíritu de Dios viniendo sobre Él. Y el Espíritu, a través del Espíritu Eterno, siendo ofrecido y resucitado y ascendiendo. Hay ángeles en medio de todo esto. Milagro tras milagro y Él ascendió al cielo. Tres mil personas en el mundo creyeron en Él. ¿Creyeron en quién? ¿En un judío muerto, en un carpintero muerto? Quien aparentemente no le podía hacer nada a Roma. Ellos le escupieron. Le pusieron una corona en Su cabeza. Ellos lo crucificaron. Ellos lo azotaron, y mírenlo, Él murió. Si vas a defender la verdad de la fe y el arrepentimiento en este mundo. Oh, mis hermanos, si vas a ser una columna y sostén de la verdad, recuerda el gran misterio de la piedad, es el gran misterio de Cristo. ¡Y si tú no tienes a Cristo, no tienes nada, no tienes nada! ¡No tienes nada en qué creer! ¡Y no tienes nada con qué cambiar las mentes de los hombres! Nada. “¡Sin Mí nada podéis hacer!” Nada. Hacemos esto en memoria de Él.