No Permitas que la Falta de Resultados Te Impida a Evangelizar

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Categoría: Corte de Sermon

Muchos cristianos dejan de evangelizar porque no ven fruto o resultados de sus labores. No debemos permitir que una falta de resultados desanime nuestro evangelismo.


Podemos desanimarnos por una aparente falta de resultados. Estaba hablando con un par de hermanos anoche. Vamos a ir a Nueva York más tarde. Y sé que hay un grupo de hermanos ahí. Han estado esforzándose. Tratando de plantar una iglesia por cuatro años. Tal vez no se ve mucho fruto. Déjame decirte algo. Cuando nuestra iglesia empezó, estuvimos 16 meses – sin adiciones a la iglesia. De hecho, tuvimos sustracciones de la iglesia. ¿Sabes lo que pasó cuando William Carey fue a India? Él predicó y predicó. Y expuso la verdad. Y comenzó a aprender idiomas. Y puso algún indigo (¿es la palabra correcta?) – estaba tratando de generar ingresos para que las iglesias en Inglaterra no lo tuvieran que sostener. Y buscó ser autosuficiente. Y estaba proclamando el Evangelio. Y sabes, fueron siete años antes de que tuviera un convertido. Si alguna vez has leído la biografía, un hombre. Yo he estado en esa locación ahí… en Calcutta. He estado ahí en el lugar en el río donde él bautizó a ese hombre. Siete años. Siete años. Me encanta… Prediqué justo enfrente de ese bautismal donde Adoniram Judson fue bautizado. Creo que William Marshman lo bautizó ahí. Adoniram Judson. De seis a siete años de laborar en Birmania. Él dejó Calcutta. Fue a Birmania. Acontecimientos providenciales – él aterrizó ahí. Años. Tú estás en Nueva Inglaterra. Puede parecer como si ya estuviera quemado aquí. El Evangelio fue predicado. Pero recuerda esto, no solo hubo un primer Gran Despertar. Hubo un segundo Gran Despertar. Hubo avivamientos en los 1850. ¿Qué estoy diciendo aquí? Hay un ciclo. Solo porque el Evangelio floreció aquí una vez y ahora puede que no sea así, no significa que no pueda volver a florecer otra vez. E incluso si no vuelve a pasar, puedes ver al mundo y puedes encontrar lugares locales donde Dios se mueve. Y recuerda esto, cuando entraron a Samaria, y todos esos samaritanos estaban saliendo, Jesús volteó a Sus discípulos y dijo: “Miren, están cosechando una cosecha aquí, donde otros trabajaron”. Puede que en nuestro día, nosotros trabajamos. Puede que en nuestro día, pongamos la semilla del Evangelio. Y puede ser que en nuestra vida, no veamos que produzca una cosecha. Pero puede ser en la siguiente generación. Podemos participar. Hay los que siembran. Hay los que cosechan. Mira, es un gran panorama. Es un gran paquete. Pero te puedo decir esto, que después de 16 meses, empezamos a ver que se añadían personas. Y empezamos a ver personas que se convertían. De hecho, cuando Charles Leiter vino, recuerdo que él dijo a las personas en nuestra iglesia, él dijo que la mayoría de las personas habían sido salvadas en los últimos tres años. El Señor comenzó a traernos un montón. No estoy diciendo que todo fue necesariamente una obra de nuestro evangelismo. Era solo que Dios estaba salvando. Te diré honestamente, el mensaje impactante a la juventud de Paul Washer pareció salvar a tantas personas a través de los Estados Unidos y alrededor del mundo, que estaban naciendo iglesias en diferentes lugares y continúa siendo así a través del ministerio en Internet. Y puedes decir: “No soy un Paul Washer”. Bueno, no, yo tampoco lo soy, pero está bien. Tampoco lo era el endemoniado. Bueno, no lo sé. Tal vez lo era. Pero hermanos, Yo sé esto. Jesús dijo: Aquí tengo estas ovejas, pero tengo otras ovejas. Y tengo que traerlas también. Y puedes estar seguro de esto, Dios tiene un pueblo elegido. Ellos van a ser salvos. Y te diré cómo se salvan. Son salvos a través de la predicación del Evangelio. Jesús dijo que Él los traerá. Él los va a reunir.