Necesitamos Experimentar a Dios

Categoría: Corte de Sermon
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No duraremos mucho tiempo como cristianos sin experimentar el amor y la realidad de Cristo. Si nuestras almas comienzan a ser estériles en los placeres espirituales, entonces automáticamente nos encontramos yendo a los placeres mundanos para que nuestras almas sobrevivan. Las experiencias espirituales no son un complemento extra para nuestra santificación; son esenciales para nuestra santificación.


A.W. Tozer advierte diciendo, “Nosotros los cristianos estamos en gran peligro de perder a Dios en medio de las maravillas de Su Palabra. Casi hemos olvidado que Dios es una persona, y como tal puede ser cultivado relacionalmente como cualquier persona puede serlo.” En Efesios 3, tenemos al apóstol Pablo diciéndole a la iglesia que él esta orando por ellos. ¿Para que? Para que tuvieran la fuerza para saber, para comprender, para entender, para reconocer el amor de Cristo que sobrepasa todo entendimiento. Sobrepasa el entendimiento. Sí, es un amor para ser experimentado como es un amor para ser entendido. Así que por favor, hermanos, no teman aquello sin lo que no deben vivir. John Flavel, el puritano Inglés, hablando de Romanos 5:5, dijo, “El éxtasis y el deleite son esenciales para el alma del creyente, y promueven la santificación del creyente. No estamos destinados a vivir sin regocijo espiritual. Y el cristiano que pasa mucho tiempo sin la experiencia de un reconfortante corazón pronto se verá tentado a satisfacer sus emociones con las cosas terrenales y no con el Espíritu Santo de Dios.” Él continúa diciendo, “El alma está tan constituida que desea satisfacción de las cosas de sí misma y aceptará los placeres terrenales por satisfacción cuando no pueda alcanzar los espirituales. El creyente entonces está en un peligro espiritual, si se permite ir por un período de tiempo sin probar el amor de Cristo y sin las comodidades de la presencia del Salvador.” Esta es una declaración y advertencia bastante clara. ¿Lo escuchaste? ¿Cuándo fue la última vez, hermanos y hermanas, que te acostaste en la cama y tus pensamientos empezaron a asombrarse en el amor de Jesucristo por ti? Y empiezas a pensar como Pablo estaba pensando en Galatas 2:20 Que ese es mi Salvador quien me amo y se entrego a sí mismo por mi. Y ahí en la oscuridad de la noche, empiezas a ser movido. Te pones un poco emocional, y te empezaste a sentir abrumado por la noción: ¿por qué yo, Dios? ¿Por qué yo? Y ahí estas disfrutando, deleitándote en el amor de Jesucristo por ti. ¿Cuándo fue la última vez?