Cristo, la Vid Verdadera

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Categoría: Sermones Completos

Juan 15:5 – Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer.

Transcripción

Voy a predicar sobre Juan 15 el texto que el hermano Anthony leyó. De hecho, este sermón lo preparé dos semanas atrás para una serie de reuniones en Rhode Island y se suponía que este sería el primero de los sermones y al final terminó siendo cinco de ellos. Así que, no creo terminar con mi bosquejo hoy a menos que estén dispuestos a quedarse unas diez horas. Y la razón por la cual me tomó tanto tiempo terminar con este texto es que es como si miraras a través del ojo de una cerradura. Quiero que medites sobre esto. Es como si miraras a través del ojo de una cerradura el universo entero. Porque en este texto se encuentra resumido el propósito exacto y los medios que Dios está usando para llevar a cabo ese propósito en ti para Su propia gloria. Que Dios te ha llamado para llevar fruto y puedes dar fruto. Tú darás fruto. Él te ha llamado a estar en Su presencia limpio y sin mancha Jesucristo no ha derramado Su sangre por ti para que la primera cosa que veas al entrar a la gloria sea su ceño fruncido por causa de todos tus fracasos. Quiero que tú... Déjame decirlo de esta manera: Cómo siervo de Cristo, no permitiré que te condenes. Como representante de Jesucristo no toleraré a un creyente caminando en condenación. ¿Por qué? Por lo que Cristo ha hecho. Existe una humildad genuina en el cristianismo. Una verdadera humildad. Hay un verdadero reconocimiento del pecado, un quebrantamiento y arrepentimiento genuino. Pero no es para muerte. No sirve para derrotarte. No lleva al creyente a revolcarse en el barro. Aquellos que profesan conocer a Cristo y no dan fruto son inconversos. No estoy hablando de ellos. Te estoy hablando a ti. Muchos de ustedes que han llegado a conocer de Cristo, sus vidas han sido cambiadas y están dando fruto pero cuando te miras en el espejo, te sientes muy oscuro. Te sientes como una sombra. Te sientes tan sucio. Y hay una voz. Siempre hay una voz tomando todo lo que piensas sobre ti mismo y usándolo para alejarte de Cristo. Cualquier voz, sin importar las circunstancias, que te aleja de Jesucristo es la voz del engañador. Cada aspecto de tu vida, cada victoria y cada fracaso tienen un propósito y ese propósito es el de acercarte cada vez más y más a Cristo. ¿Estás caminando en victoria? Entonces que sepas que no es por causa de ti. Que te sea un recordatorio para que te impulse hacia Jesucristo. ¿Percibes que estás vencido? ¿Te has consumido una vez más en un pecado habitual? ¡No permanezcas ahí! Deja que te impulse hacia Cristo. Porque has sido comprado por un precio para llevar fruto. Ahora, digo “dar fruto” en vez de decir “hacer cosas grandes”. “Hacer cosas grandes” se ha convertido en un cliché en el evangelismo occidental. En su mayor parte, significa todo tipo de cosas anti bíblicas. Es probable que Dios no te haya llamado a hacer cosas grandes como el mundo las percibe. O que te haya llamado a hacer cosas grandes como la mayoría de los evangélicos hoy las vería. Dios te ha llamado para llevar fruto para que cuando pase por tu árbol, dé un aroma dulce que le agrade a Él. Y eso en realidad es todo lo que te preocupa, ¿verdad que sí? Agradarle a Él. Y si le agradas a Él, ¿qué más necesitas? Si Él ama el fruto en tu árbol, que otras personas se mofen de ti y se vayan, no debería apagar tu gozo. Es para Él. Ahora miraremos este texto. Él dice, en el verso 1 del capítulo 15: “Yo soy la vid verdadera”. Ahora, sé que no voy a terminar con esto enseguida, puedo darme cuenta de eso ahora mismo. “Yo soy la vid verdadera”. Aquí vienen estas declaraciones. Estas declaraciones de “YO SOY”. ¿Por qué son tan importantes? Bueno, sé que esas declaraciones de “YO SOY” identifican a Él con deidad. Le identifican con las declaraciones de Yahvé - “Yo soy el que soy”. Pero pongámoslo a un alcance más bajo. ¿Por qué está diciendo Jesús: “Yo soy tan importante”? Porque tú no lo eres. Porque yo no lo soy. Te darás cuenta, cada vez que miras en el espejo de la palabra de Dios, si eres un hombre honesto, si eres una mujer honesta, tienes que sentarte ahí y reconocer “yo no lo soy”. Incluso Pablo lo dijo en Filipenses capítulo 3. No lo había alcanzado. No había alcanzado la perfección. No había alcanzado ser exactamente como Cristo. Aun en su propia vida hasta el final había algunas deficiencias. Él no lo era, pero eso está bien cuando Él lo es. Cuando Cristo lo es. Ese “YO SOY” es otro de esos ojos de cerradura, ¿no es así? Miras a través de él, piensas que son sólo dos palabras pequeñas cuando de pronto repentinamente se abre convirtiéndose en una revelación plena de quién es Cristo. Te das cuenta, una de las cosas que creo que Anthony ha estado procurando hacer durante el último año es lograr que miren a través del ojo de una cerradura. Porque en realidad hay sólo una cosa que te puede llenar, que puede satisfacer tu hambre. Y no es una cosa, es una persona. Es Cristo. Permítanme decirlo de la siguiente manera, la manera en la que los puritanos solían hablar. Desde tu conversión, fuiste hecho una nueva criatura - buen lenguaje - te has convertido en una criatura de una naturaleza tan sublime que ya no puedes estar satisfecho con otra cosa que no sea Dios. Y si puedes estar satisfecho con algo más que no sea Dios, deberías temblar porque eso puede ser evidencia de que tal vez no eres convertido. Miren, cuando empiecen a comprender esto, cambia todo. Dirás: “Mi vida no está completo”. Por supuesto que no lo está. Vives en un mundo caído. “Mi trabajo no me satisface”. Y si pudiera satisfacerte, estarías perdido. “El ministerio no me llena, no satisface mi hambre”. Moisés tuvo el ministerio más grande que cualquier hombre ha tenido y aún así dijo: “Muéstrame tu gloria aun si me mata porque el ministerio no es suficiente”. Dices: “Mi esposa no me completa”. Si ella pudiera hacerlo entonces serías un incrédulo. Miren, has sido hecho nuevo y el único que te puede satisfacer es Cristo. Y es por eso que es inútil recurrir a cualquiera de estas otras cosas. Déjenme compartirles algo acerca de la vida cristiana. Debido a que la santificación es progresiva, pasarás la mayor parte de tu vida en busca de otras cosas. Y esas otras cosas te dejarán vacío, y ese es el “porqué” del porqué de las pruebas. Ese es el porqué de los vientos que son más fuertes de lo que tu puedes soportar. Todos ellos tienen el propósito de arrastrarte de regreso al ojo de esa cerradura. A Cristo. A mirar a Él. Él dice: “Yo soy la vid verdadera”. ¿En contraste con qué? Miren, tenemos una oposición aquí. Ahora, si Él hubiera dicho: “Yo soy una vid” el mundo no tendría problema con Él. Incluso si dijera: “Yo soy la vid”. Pero Él dice: “Yo soy la vid verdadera”. Y aquí Él está resaltando un contraste. ¿Ven eso? Un gran contraste. Jesús nos está diciendo: “Hay un montón de vides por ahí que no son verdaderas”. Has encontrado muchas de ellas, ¿no es así? Es posible que incluso en este momento estés enredado en muchas de ellas. Siempre buscando fruto, siempre buscando vida. Siempre buscando significado. Y no la encontrarás en ninguna otra vid que no sea Jesucristo. Y esa es la razón por qué el evangelismo en el Occidente es tan peligroso. Te están ofreciendo más que Jesús. Te están dando entretenimiento. Te están dando seminarios. Te están enseñando cómo hacer bien las cosas. Cómo tener tu mejor vida ahora. Todo tipo de cosas para que creas que estás llenándote, pero te estás llenando con cosas que no pueden satisfacer. Estás siendo engañado. Necesitas ser dejado solo. Necesitas ser dado a Cristo. Necesitas aprender a alimentarte de Él. Él dice: “Yo soy la vid verdadera”. Ahora, temprano en la reunión de oración, Anthony leyó desde Isaías 5. También podemos leer del Salmo 80 porque hay algo muy importante que vemos ahí. Cuando Jesús dice: “Yo soy la vid verdadera,” Los judíos que le oyeron entendían algo que quizá nosotros no entenderíamos. Miren, en Isaías, se nos dice que Dios fue a Egipto y sacó una vid. Aquella vid era Israel. Y Él hizo absolutamente todo lo imaginable para que Israel prosperara como vid. Pero al final, vemos en Isaías y vemos en Salmo 80, al final, ¿qué pasa? La vid es destruida. Y es destruida no sólo por fuerzas opuestas sino que la vid es destruida por Dios. Y hay algunas cosas que podemos aprender. Muchas cosas, pero no vamos a tocarlas hoy. Hay algunas cosas que podemos aprender de esto. Número uno, no hay ningún ser humano ó institución humana que jamás pueda satisfacer tu necesidad de vida espiritual. Israel era el mejor de los mejores. Muchas veces la gente juzga mal toda la presentación bíblica de la nación de Israel. Especialmente cuando llegamos a Romanos capítulo 3. Déjenme darles sólo un ejemplo. Voy allí brevemente, no necesitan ir ahí. Sólo permítanme leerles el texto. “Ahora bien, sabemos que cuanto dice la ley, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se calle y todo el mundo sea hecho responsable ante Dios”. (Romanos 3:19) Ahora, lees eso y piensas que se refiere a ti. Bueno, no directamente. Directamente está hablando de Israel. Israel era quien estaba bajo la ley. Y prácticamente lo que está diciendo es esto: Israel era un pueblo apartado por Dios, se les concedieron los oráculos de Dios, las revelaciones de Dios, el servicio al templo, todo lo demás en cuanto a Dios. Todo lo que Dios podía hacer, Él se lo dio a ellos. Y estaban bajo la ley. No eran como nosotros, gentiles paganos maliciosos. Estaban bajo la ley y fallaron en cada parte de ella. Entonces, ¿qué es lo que está diciendo? Gentiles, miren a lo mejor de lo mejor. Y fallaron. Entonces cierren la boca, porque ustedes harían mucho peor. ¿Te das cuenta? No hay ninguna institución humana, no existe ningún hombre en quien te puedes apoyar, ninguna persona, ninguna cosa de este tejido humano que te vaya a llenar, que vaya a darte vida. Únicamente Jesucristo y Él solamente. Él es la vid verdadera. Así es como Él se llama a sí mismo. Pero también, Él es el pan de vida. Escuchen lo que dijo Jesús. Jesús les dijo: “Yo soy el pan de vida”. Justo ahí es suficiente para combatir cualquier acusación contra la deidad de Cristo. Jesucristo es Dios encarnado o Él acaba de blasfemar con esa declaración. ¿Escuchas lo que Él está diciendo? Hay gente que dice: “Bueno, no estoy seguro si hay muchas referencias en la Biblia acerca de la deidad de Cristo”. Justo aquí está una. Sólo necesitas entender. Cualquier hombre que se para y dice: “Yo soy el pan de vida” está tomando el lugar de Dios. Y en este caso es un hombre aseverando ser Dios y lo hace legítimamente porque lo es. ¡Él es el pan! Creyentes, siempre escucho a creyentes decir: “Tengo mucha hambre, tengo mucha sed”. Si tú entras a una supuesta librería cristiana hoy en día. Te hará llorar. La mayoría de las librerías están llenas de supuesta sicología cristiana popular. Ni siquiera es una buena sicología. Ni siquiera es una buena sicología equivocada. Entras a la librería cristiana, la mayoría de los libros tratan acerca de cuán vacíos y sedientos estamos. Y entonces alguien se inventa un nuevo sistema de pensamiento cristiano a fin de llenar ese vacío. Sabes, Jesús nunca estuvo vacío. Él nunca tuvo sed en su hombre interior. ¿Por qué? Porque conocía a Dios. Como hombre, Él conocía a Dios. No sólo porque Él era deidad sino porque Él conocía a Dios y siempre ha procurado hacer la voluntad del Padre. ¿Por qué están tan vacíos los cristianos? ¿Por qué nunca te llenarán todos esos pequeños libros tontos? Porque necesitas más que un libro. Necesitas más de cuatro puntos, o cinco consejos, o diez pasos. Necesitas a Cristo. Él es el pan de vida. Él es la fuente de agua viva. Ahora, escuchen esto: “Y en el último día, el gran día de la fiesta, Jesús puesto en pie, exclamó en alta voz, diciendo: Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba”. (John 7:37) Cada vez que tienes sed, ¿A dónde recurres? Normalmente a otra persona para quejarte de cuánta sed tienes. O tal vez hasta recurres a la Escritura para tratar de buscar un versículo. O quizás buscas un cierto aspecto de verdad proposicional en la teología sistemática. No es necesariamente malo eso, pero puede ser. ¿Por qué? Porque si acudes a la Escritura y te detienes ahí, has perdido todo el punto de la Escritura. El propósito de la Escritura es mandarte a Cristo de una manera correcta. Para que te alimentes de Él. ¿No entiendes todos esos textos, amados hermanos y hermanas en Cristo, que te hablan sobre el celo que tiene Él por ti? El celo que tiene en cuanto a Su amor por ti? ¿No comprendes eso? ¡En verdad Él es celoso! De verdad Él no permitirá que nada haga competencia con Él. Por eso dijo Jesús: “Bienaventurados los de limpio corazón”. La idea es un corazón sin mezcla. La idea es: Bienaventurados los que tengan un corazón donde sólo domina uno. Los que le pertenecen completamente a Dios. Miren, esa es la razón de que se rompe tu vida. Esto de ser echado de una parte a otra. Puede que pienses que es el mundo y puede que pienses que es Satanás y pueden ser instrumentos, pero detrás de todo, es Dios rasgándote, y sacudiéndote y tamizándote hasta que llegues a darte cuenta, tal vez magullado y adolorido, que Él es el Único. Él es todo. Una de las razones por qué respeto lo que está sucediendo aquí a través los ancianos es que ellos pudieran darles mucho más que no les están dando para inducir tu carne y atraer a mucha más gente. Están procurando darte Cristo. Eso es lo que necesitas. La pregunta es: ¿Es eso lo que quieres? Cristo? Él es la fuente de agua viva. “Y en el último día, el gran día de la fiesta, Jesús puesto en pie, exclamó en alta voz, diciendo: Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba. El que cree en mí, como ha dicho la Escritura: “De lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva.” Tú… No sé cómo describirte. Uno-que-se-da-por-vencido-muy-pronto, si existe tal palabra. ¿Podría ser eso una palabra? Uno-que se-da-por-vencido-muy-pronto. Creo que acabo de inventar una palabra. Yo sé esto sobre ti. Eres uno-que-se-da-por-vencido-muy-pronto, yo lo soy también. Tú no eres de los que peleas, tú te rindes. Quiero decir, es como aquel Rey en el Antiguo Testamento que clamó diciendo: “Pues hijos están para nacer pero no hay fuerzas para dar a luz!” ¡Miren esta promesa! Él dice: “De lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva.” No está hablando sobre algún siglo venidero después de algún siglo venidero. El está hablando del “Ahora”. ¿Entonces, qué debes hacer? Cuando estás consciente de que no hay señal alguna de que el agua viva fluye dentro y fuera de ti no te condenes. No agaches la cabeza. No recurras a la oscuridad. No huyas lejos de Dios. Sólo di: “En este momento no es esta la realidad que debería ser en mi vida, voy a correr valientemente a Cristo con la cubeta más grande que pueda encontrar y esperaré y esperaré y esperaré y esperaré. No lo dejaré en paz hasta que Él me llene”. ¿Lo ves? Nos cuesta mucho, ¿verdad que sí? Vivimos en la época del microondas y el café instantáneo instantáneo esto e instantáneo aquello. No tenemos el más mínimo sentido de lo que significa quedarse y esperar en las promesas de Dios. Agarrar los cuernos del altar. “¡Bendíceme para luchar como Jacobo!” “Para luchar como Jacobo. No te soltaré”. No puedes crecer... Supongo que podrías hacerlo pero en la mayoría de las iglesias hoy día este tipo de lenguaje no tiene lugar en absoluto. Nadie quiere esto. Ellos quieren simplemente: “Hice mi parte el domingo, déjame en paz. Ahora puedo salir a jugar. Me lo merezco”. Hermanos y hermanas en Cristo, ¡no se rindan nunca! ¡Tómale la palabra y lucha con Él! Se como el centinela sobre las murallas de Jerusalén. Le complace mucho a Dios este tipo de denuedo. “No te dejaré en paz hasta que estas cosas se conviertan en realidades crecientes en mi vida”. Realidades crecientes. Pero escúchenme… ¡Hagan esto con gozo! He oído a personas decir esto. He oído a personas decirme: “Sabe, hermano Pablo, la iglesia comenzó en el aposento alto agonizando, el Espíritu cayera sobre ellos, y es probable que la iglesia en América vaya a morir alrededor de la mesa de comunión engordándose”. Bien, la segunda parte puede ser verdad pero la primera parte no es cierta. Querido amigo, aquellos apóstoles, los primeros discípulos no estaban en el aposento alto agonizando en oración. ¿Por qué estarían agonizando? Jesús hizo una promesa, ¿verdad que sí? No estaban agonizando, tratando de arrancar algo de Su mano como si Él fuera un soberano miserable que había dicho: “Sólo te voy a dar esto si te infliges a ti mismo”. No, están esperando en aquel aposento alto, esperando, y esperando muchos días, en un mismo sentir. Esperando, pero esperando con gozo. Él había hecho una promesa. ¿Les mintió alguna vez? Y miren lo que hace el diablo. Él interviene en tu vida y escucharás un sermón como éste y te emocionarás queriendo saber más de Cristo e irás por ahí media hora y nada sucederá y pensarás que es imposible o que obviamente algo está mal contigo. Te pones descontento. ¡No! ¡Espera gozosamente! Y cuando se te acerca toda la horda del infierno y dice: “Necio, ¿por qué esperas a Su puerta?” ¡Él lo prometió! “Necio, eres un mendigo, ¿por qué debe abrir la puerta?” ¡Porque Él murió! Esperaré. Lo buscaré. Acudiré a Su palabra. Estaré con Él en oración. Esperaré en el Señor porque Él no me va a conceder menos de lo que le pido. Sólo me concederá más de lo que siquiera puedo concebir con mi mente. Ahora, cuando dicen eso muchos de estos predicadores en la tele, hablan de casas y carros. ¿Qué nos importan casas y carros cuando hablamos sobre la presencia de Cristo? Él usándonos, Su placer? ¿Ven eso? Oh, hermanos y hermanas. Hay tanto para ustedes, ¡hay tanto! Hay tanto para aquéllos que entrarán. Para aquéllos que lucharán. Para los que no se rinden. Para los que estudiarán Su palabra y orarán. Ahora quiero hablar por un momento sobre las cisternas falsas. Uno de los grandes estorbos en nuestras vidas son las cisternas falsas. Cosas que son traídas a nuestras vidas mas no retienen agua, no pueden satisfacer nuestra sed. Son como espejismos que se van a secar. Están por todos lados. Incluso cosas buenas que son un regalo de Dios pueden ser nada menos que espejismos si se miran fuera de Su presencia y Su voluntad. Permítanme darles un par de ellos: Los hijos, el matrimonio, un buen trabajo. Todos pueden ser tentaciones. Para hacer qué? Alejar tu mirada de Jesús. Bendiciones, la salud. No estoy diciendo que estas cosas sean malas. Estas cosas son maravillosas. Tengo algunas de ellas y me alegran. Pueden ser tentaciones. Eso es por qué verás - y Jawett señala esto muy bien en su pequeño libro Escuela de Calvario - parece que requiere de un mayor grado de sufrimiento para traer a un hombre a un mayor grado de la presencia de Cristo. Porque somos en alguna medida tercos e insensibles y las cosas buenas, hasta los regalos, pueden convertirse en cosas en las cuales pensamos más que en Aquel que nos la dio. Escuchen a Jeremías 2:11-13: “¿Ha cambiado alguna nación sus dioses, aunque ésos no son dioses? Pues mi pueblo ha cambiado su gloria por lo que no aprovecha. Espantaos, oh cielos, por esto, y temblad, quedad en extremo desolados” —declara el Señor. “Porque dos males ha hecho mi pueblo: me han abandonado a mí, fuente de aguas vivas, y han cavado para sí cisternas, cisternas agrietadas que no retienen el agua”. Ahora, aunque esto aparece sólo aquí en Jeremías de esta forma tan exacta vemos siempre esta tendencia, ¿no es así? Lo vemos en el Huerto. Lo vemos aun en los tratos de Dios con Egipto demostrando Su fuerza poderosa. Lo vemos en Israel. Lo vemos en el desierto. Lo vemos en la tierra de Canaán. Lo vemos en los días de los profetas. Lo vemos en nuestras propias vidas. Tenemos la tendencia de buscar otras cosas que no sean Dios. Y creo que la razón de eso es la razón por qué tenemos la advertencia en el libro de Colosenses 3. Que necesitamos seguir enfocándonos en las cosas de arriba donde Cristo está sentado. El problema es: Aunque hemos sido renovados en nuestro espíritu, hemos sido regenerados, todavía somos seres físicos y anhelamos tocar, anhelamos ver con los ojos. Estoy convencido de que los hombres y las mujeres que han hecho el mayor progreso en la vida cristiana han sido aquéllos que han visto más del otro mundo. Ahora, no me refiero necesariamente a sueños y visiones, quiero sólo decir que ellos tienen un sentido más profundo de lo que ha de venir. Han captado la visión apocalíptica de los profetas del Antiguo Testamento que vieron a corderos acostados junto con leones. Ven en el libro de Apocalipsis un agua cristalina, se quedan con Ezequiel mirando al nuevo templo, ven las cosas que están por venir. Fue lo mismo con Moisés. Él pudo dejar las riquezas de Egipto porque vio a Aquel que era invisible. Y es por eso que es tan importante no sólo saturar tu mente en la palabra de Dios. Aquello es esencial! Pero quiero decirles algo: Puedes tener agua 99 % limpia pero si echas una gota de inmundicia en ella te matará. Mis queridos amigos, especialmente los jóvenes, nunca captarás una visión de Dios mientras te llenas con mucho de lo que el cristianismo occidental dice que es aceptable hoy día en cuanto a lo que ves con tus ojos. Te exhorto, si quieres una visión de Dios, necesitas despejar la pantalla. Estoy asombrado por lo que los cristianos, supuestamente, evangélicos, ven hoy. Las cosas que están dispuestos a ver. Saben qué, ni siquiera puedo ver a la gente en mi cuenta de Twitter. A veces pienso: “Bien, ¿quién me está siguiendo?” Echo una mirada y estoy pensando: “Bueno, necesito empezar a predicar el Evangelio porque es obvio que algunos de ellos están perdidos”. ¡Mira cómo se visten! Verás, necesitamos ser un pueblo santo para que podamos verdaderamente conocerle. Estar llenos de Él, tener una mayor visión de Él. Pero siempre estamos en peligro de estas cisternas falsas. Siempre. He visto a muchos jóvenes apasionados por Dios. Quiero decir, simplemente siguiendo a Dios con todo. Y luego de repente aparece una jovencita. No hay nada de malo con eso. Una jovencita apareció en mi vida. Pero le distrae de las cosas de Dios. El joven está en la universidad, va a hacer cosas grandes. Recuerdo de muchos: “Vamos a ser misioneros, misioneros, misioneros”. Y cuando llegaron a su último año, descubrí que la mayoría de mis amigos fueron a entrevistas en todas estas grandes compañías. Yo no fui a ninguna porque pensé: “Todos vamos a ir a China y morir por Cristo”. Y me dije: “¿Qué?” “Sí, pues, Pablo, tienes que ser realista. Es decir, te has vuelto un poco loco aquí. Dijimos esas cosas, pero...” Y entonces de repente las cosas empezaron a agarrarlos. Carros. Casas. Asociaciones de propietarios. Ahora, no estoy diciendo que todos son llamados al ministerio, pero lo que estoy diciendo es: Si empiezas a buscar a Cristo, lo que pasará es - vendrá desvío tras desvío tras desvío. Cosas que entrarán en tu vida de las cuales tratarás de sacar gozo, fuerzas y vida y al final serán tan amargas como la hiel en tu boca y en tu vientre. Tengan cuidado. No sólo de las cosas que son obviamente malas. Pero tengan cuidado de las cosas que incluso son buenas y regalos de Dios. En Perú tenemos un dicho que dice: Sálvame de las aguas mansas, de las aguas bravas me salvo yo. Lo que significa es: Sálvame de las aguas mansas, de las aguas bravas me salvo yo. Y lo que quiere decir es: Yo puedo reconocer las aguas bravas y puedo prepararme para ellas. Son las aguas mansas las que son peligrosas, las que son engañosas. Queremos ir firmemente en pos de Cristo. Ahora quiero examinar rápidamente algunas de ellas antes de terminar. Como ya dije, no voy a terminar con la introducción el día de hoy. Pero sólo quiero que consideremos algunas de las cisternas falsas más comunes. En primer lugar, el rito religioso. Cuando Jesús descendía, probablemente del aposento alto a través del valle de Cedrón, es posible que Él pudiera ver el frente, porque he pasado por ahí, y te das vuelta, puedes ver el monte del templo ahí en el arroyo Cedrón. Está arriba pero puedes verlo. Y es posible que desde donde Él estaba parado se podía ver la puerta del templo. Y por encima Herodes había creado esta vid dorada magnífica que representaba la nación de Israel. Es una verdadera posibilidad de que Jesús miró a esa vid y Él dijo: “No. Yo soy la vid verdadera. Todo el ritual del templo. Todo lo que ves ahí. Todos los sacrificios, todo. Todo aquello no es la vid verdadera. No es tu tradición, no es tu herencia. No es por el hecho de que estás asociado a alguien que Me conocía. Tú tienes que estar unido a Mí. No por ritos, ni la religión, ni tradición, ni herencia. Tienes que estar vinculado a Mí”. Ahora, quiero que pongamos eso en un tipo de perspectiva temporal. Una cisterna falsa puede ser la congregación. La congregación. Miren, es incredible, visito los sitios web de iglesias y le doy clic al sitio web y lo que más me asombra - es que ves a todas estas personas muy hermosas sonriéndote. Ahora, sé que Jesús dijo: “Conocerán que son mis discípulos por su amor unos a otros”. Pero mientras miras el sitio web, hay algo muy preocupante en muchos de estos sitios web. ¿Qué es? Ves las caras hermosas de gente muy bonita dispuesta a servirte, afirmarte y atender tus necesidades. Y tienes que pasar por todo el sitio web para encontrar algo sobre Jesús. Es la congregación, la congregación, promoviendo la congregación. ¡No! Si tú vas a una congregación porque la congregación está satisfaciendo todas tus necesidades, -hay algo de bueno en ello- y hay algo muy muy distorsionado. Debe ser Cristo. Si hemos de ser conocidos en esta comunidad no es por cuán maravillosos somos como una congregación. Es por cuán maravilloso es Él como Salvador. Pero un montón de gente sonriente que te afirma y que te acepta tal como eres, eso no es escandaloso. Lo que es escandaloso es el Salvador del cual acabamos de cantar quien murió por los pecados de los hombres. Las congregaciones pueden ser una cisterna falsa. Como también lo puede ser el evento de la iglesia en sí mismo. Mientras viajo y estoy en las diferentes iglesias, y a veces iglesias muy grandes, y veo los preparativos que la gente hace para el domingo… No me refiero a varias horas de oración; estoy hablando de luces, música, los que saludan a la gente al entrar, las sillas tienen que estar de cierta manera las pantallas tienen que estar de cierta forma, todo está listo, todo está coreografiado, todo está hecho. ¡Es como si estuviera en el estadio de Madison Square Gardens! Y la gente entra y se deja seducir por el evento y su fuerza proviene de los acontecimientos del evento. ¡Eso está mal! Debe provenir de Cristo. Es por eso que con frecuencia ves a creyentes que tienen mucho de Dios quienes están deteriorándose en prisión con absolutamente nada salvo Jesucristo. Un santo que pasó muchos años en una prisión de Europa oriental, lo mantenían ahí. Inviernos, veranos sin calefacción, sin aire acondicionado, muriendo de frío en la nieve, en un calor infernal en los veranos, lo dejaban ahí a menudo sin ropa, ni lo permitían dormir en una cama normal, lo forzaban dormir en el piso porque dijeron que era un perro. Alguien le hizo una pregunta: “Cómo fue estar ahí durante tantos años?” Él dijo: “Una luna de miel con Jesucristo por trece años”. ¿Ves eso? Ahora, debemos ser una congregación que ama. Con amor bíblico. Debemos adornar el Evangelio con nuestras vidas. Pero la gente no debe venir a esta iglesia por causa de la iglesia. Ni por el evento. Más bien por causa de Jesucristo. Otra cisterna que es muy muy común, no tanto ahora, pero atrás en los 80 y los 70. Algunos de ustedes ni siquiera habían nacido. Y esa era el discipulado y el “quiet time” (la hora de pasar tiempo con Dios). Pasaste tu hora con Dios. Tuviste tu devocional, lo hiciste. Tienes tu hora con Dios, estás caminando con Dios. Todo tiene que ver con esa devocional que pasas con Dios. Leíste tu capítulo, hiciste tu oración, avanzaste en tu lista, tal vez trabajaste en tu libro de ejercicios. Tu devocional con Dios. Hiciste lo tuyo. ¡No! Ahora, siempre hemos dicho, los pastores aquí, yo mismo en conversaciones personales, necesitamos pasar tiempo a solas con el Señor, necesitamos estudiar la Palabra, necesitamos orar, pero si organizas esto en algún tipo de tiempo mecánico que puedes marcar en tu lista de tareas. Amigo mío, ¡te estás perdiendo el punto! Estás perdiendo el punto completamente. No. Otra cisterna, -honestamente podríamos pasar una hora en cada uno de estos puntos- pero otra cisterna falsa, y este es uno de los elementos que más distrae en la iglesia hoy, y en la iglesia evangélica actual en el Occidente. Sabiduría mundana, filosofía y las tradiciones de hombres. Y dirás: “Hermano Pablo, ¿cómo se aplica esto?” Bueno, en primer lugar, mucha gente hoy en día ni siquiera ha oído de lo que le llamamos el principio normativo o regulatorio. Y lo que eso significa es exactamente qué se puede hacer en una reunión de iglesia. Ahora, estoy en desacuerdo con los individuos que tratan de pelearse estrictamente los unos con los otros sobre este tema, algunos buscándole la quinta pata al gato, pero todo el punto de este debate es simplemente esto: ¿cómo se debe realizar el culto de iglesia? ¿Podemos simplemente hacer lo que nos parece correcto a nuestra propia opinión o debemos seguir los preceptos de la Escritura? La adoración. ¿Debemos simplemente hacer lo que es más atractivo a los hombres contemporáneos o debemos acudir a los preceptos de la Escritura? Todo lo que tiene que ver con la iglesia. ¿Estamos sin bases para hacer lo que queremos o nos basamos en la novedad sicológica más reciente que está de moda en la cristiandad, o nos enseñan las Escrituras lo que debemos hacer? Y la Biblia es clara al respecto. Pablo le dijo a Timoteo: “Pero en caso que me tarde, te escribo estas cosas para que sepas cómo debe conducirse uno en la casa de Dios”. No fueron dejados a merced de la sicología secular bautizada. No fuimos llamados a estudiar las tendencias que están de moda para luego ver cómo cambiar a la Iglesia de Jesucristo con el fin de adaptarla a los deseos carnales de los hombres. ¿Ves eso? La iglesia de hoy está llena de este tipo de cosas. Permítanme darles otra sobre la cual las iglesias parecen estar casi totalmente edificadas. Y una vez más, no tengo ningún problema con estos ministerios, algunos de ellos son ministerios excelentes, pero si no están en orden, están mal, y eso podría ser, la paz económica. O el matrimonio. “¿Por qué motivo estás en esta iglesia?” “Se compuso mi matrimonio. Mantiene sano mi matrimonio”. “Aprendo algunos principios muy buenos aquí sobre cómo vivir mi vida y manejar mi negocio y esto y aquello y todo lo demás”. Mi querido amigo, que todo eso se te pudra. Eso es idolatría. Ahora, una persona que llega a conocer a Cristo y es conocido por Él, una persona que ha sido transformada, sí, estas áreas de sus vidas serán transformadas, pero no quiero que Jesucristo se venga en los faldones de algún plan de cómo lograr éxito económico. O incluso para arreglar tu matrimonio. ¡Todo se trata de Cristo! De tal modo que podemos decir que hasta las cosas buenas son putrefactas comparadas con Él. Todo gira en torno a Cristo. Y les dire esto: No hablo como profeta sino más bien como estudiante de historia. Recuerda lo que te digo. No falta mucho para que la persecución comience en este país. Y no falta mucho para que te quite todo. Y la mayoría de la iglesia evangélica apostatarán totalmente y pequeños grupos se quedan para ser reprendidos, entonces verás que Cristo es suficiente cuando tengas nada más excepto Cristo. Otra son experiencias sobrenaturales. Estamos orando por avivamiento, estamos orando para que el Espíritu de Dios caiga sobre este lugar y creemos que el Espíritu de Dios puede manifestarse aquí de tal manera que nos pudiera dejar postrados. No alabar a Dios por el nuevo carro Mercedes más bien humillarnos con Su santidad, con Su amor. Creemos que Dios puede manifestarse pero les quiero decir algo: Algunas personas pasan toda su vida saltando de una experiencia a otra. Su deseo, su cisterna, es una experiencia. Conozco a algunos que comenzaron bien y se han desviado porque ahora solo quieren hablar sobre el avivamiento. Quieren avivamiento, avivamiento, avivamiento. No quiero avivamiento, ¡quiero a Cristo! Y si tenemos a Cristo, habrá avivamiento. Habrá avivamiento. Otra, y quiero que me escuchen con mucho cuidado, especialmente aquéllos que son padres, especialmente los que tienen hijos, hay una cisterna que es falsa y mortal y veo que está creciendo, y veo que está creciendo en especial entre los que dan escuela en casa. Y esto es lo que es: El moralismo. Quiero leerles algo que he escrito aquí. Los que se deleitan en la ética, reglas y principios de la Escritura, su cristianismo es primariamente una lista de por qué, qué hacer y qué no hacer. Reaccionan ante la defunción de la cultura occidental al tratar de reconstruir sus fundamentos - los fundamentos de los padres fundadores a través de enseñar la ética. Y con frecuencia citan Deuteronomio 6. “Enseña estas cosas”. Cuando salgas de tu casa, cuando entres a tu casa, cuando te sientes, cuando te pares, y pierden todo el punto de Deuteronomio 6. ¿Qué es lo que deberían enseñar? “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, alma, mente y fuerza”. ¿Te das cuenta? Los principios no son suficientes. Ni siquiera los principios bíblicos pueden salvar tu alma. No, los principios bíblicos no pueden cambiar tu hombre interior. De lo que estamos hablando aquí es de mirar a Cristo para ser salvo y seguir mirando a Cristo. Y sí, estudia las Escrituras. Estudia los principios. Aprende la sabiduría de los Proverbios y todo esto. Pero todo esto señala al Maestro. Al Verdadero Cambiador de hombres. Preferiría tener a mi hogar, tal como es, bastante loco pero con los hijos sabiendo que hay una pasión por Cristo ahí. Sí, tomando la santidad con seriedad. Sí, criando a nuestros hijos en el temor y consejo del Señor. Pero sí, dejando que vean una verdadera pasión por Cristo. Estas Escrituras hablan de Él. Estas Escrituras nos mandan a Él porque un hombre honesto cuando mira a todos esos principios y proverbios y todo lo demás, y ve que no los alcanza ¿adónde puede ir? Él debe ir a Cristo. Tiene que ir a Cristo. Miren, es muy cliché pero es muy cierto. Todo tiene que ver con Cristo. Una persona. Es por eso que siempre le digo a la gente: El cristianismo no es necesariamente una religión ética o moralista. ¿Crees que lo es? Estás equivocado. Ahora, tiene una moral, tiene una ética definida, pero el cristianismo no es principalmente una religión moralista. Es una religión relacional. Es Él. Ser atado a Él. Avancemos. Otra cisterna terrible: Predicadores poderosos. O algún célebre cristiano. Oh, están por todos lados. Sí, los carismáticos tienen a los suyos en trajes blancos tumbando a la gente al piso. Los evangélicos, ellos tienen los suyos con sus edificios grandes y presupuestos y bautismos. Y los reformados tienen los suyos con cabezas muy grandes llenas de mucho conocimiento y el tipo más inteligente tiene el privilegio de predicar en todas las conferencias. Uno de los hombres que estimo más en este planeta es el doctor John Piper. Lo amo entrañablemente. Lo respeto. Pero me encojo de miedo. Y sé que él haría lo mismo. No, él no se encogería, él vomitaría. Cuando escucho a alguien decir: “Caramba, tengo que prender mi reproductor de CD y tengo que ingerir algo de Piper o no voy a tener fuerzas para hoy”. ¿Ingerir algo de Piper? ¿Qué es el hombre? Una nariz llena de aliento a la vez. Eso es todo lo que es el hombre, según Isaías. Ahora, ciertamente en los últimos diez años, Dios ha levantado a algunos excelentes maestros de la Biblia, hace poco estuvieron aquí los hombres que vinieron. Richard Owen Roberts y John Snyder y estas personas que han caminado con Dios por tantos años y todo... Es maravilloso. Mi querido amigo, ellos deben motivarte hacia Cristo. Tienen que conducirte a Cristo. No existen grandes hombres de Dios. Sólo hay hombres pequeños y débiles, patéticos y faltos de fe pero de un Dios grande y misericordioso. Eso es todo lo que hay. Sigamos, otra es el conocimiento. Las Escrituras de mera verdad proposicional. Algo que tú posees y controlas, tú has dominado las Escrituras. Un joven me dijo una vez: “¡Hermano Pablo, sólo quiero dominar las Escrituras!” Le dije: “¿Qué?” Él dijo: “Quiero dominar las Escrituras”. Le dije: “Hijo, yo quiero que las Escrituras me dominen a mí”. Nunca dominarás las Escrituras. ¿Con esa cabeza tuya? ¿Con ese corazón tuyo? ¿Tú vas a dominar las Escrituras? Deja que el Maestro te domine a ti. Y simplemente conocimiento, conocimiento, conocimiento, conocimiento, conocimiento. Oh, mi querido amigo, el conocimiento es muy esencial. En el cristianismo bíblico no existe tal separación entre la mente y el corazón como la iglesia evangélica contemporánea puede presentarla. No, absolutamente no. Pero no se trata sólo de cuánto sabes. No se trata de eso. Se trata de Él. La última es una autoconfianza como la de los Laodicenos. O autonomía nacida de un materialismo occidental y un espíritu del tipo “puedo hacerlo”. El pragmatismo. Crecimiento de la iglesia. ¿Y qué quiero decir con eso? Mi querido amigo, no es verdad, muchos de ustedes que han sido cristianos por más de unos años testificarán de esto. Encuentras alguna pequeña iglesia rural en alguna parte el tipo de iglesia normal, Hay algunas personas sinceras en ella quienes aman al Señor. Y entonces un día alguien muy querido en la iglesia cae enfermo con una enfermedad mortal. ¿No es increíble? El avivamiento que ocurre en la iglesia? La gente poniéndose de rodillas, clamando a Dios. ¿Por qué? Porque finalmente han sido puestos en una situación donde no pueden hacer nada. Son norteamericanos. Pueden hacer todo. “Nosotros podemos arreglarlo, podemos corregirlo.” La actitud del tipo “puedo hacerlo”. Entonces de repente viene un viento fuerte que nadie puede manejar. Lo que Reepicheep le dijo a Eustace cuando era un dragón. Las Crónicas de Narnia. Él dijo: “Eustace…” Eustace era un pequeño niño que se había convertido en un dragón. Es una historia larga. Y Reepicheep era un ratón que podía hablar. Se le acerca y dice: “Eustace, cosas extraordinarias suceden a personas extraordinarias”. Lo que está diciendo es esto: Para hacerte una persona extraordinaria, debes pasar por cosas extraordinarias. Y a menudo cosas muy muy difíciles. Y en el cristianismo eso es verdad. Lo más parecido al avivamiento que he visto en los EE. UU es cuando una iglesia llega a tal punto donde las estrategias que buscan fomentar crecimiento en la iglesia no van a ayudar, donde nadie puede ayudar y sólo tienen a Dios. Es por eso que Jesús dice esto, bien, permítanme leer esto primero. “Porque dices: ‘Soy rico, me he enriquecido y de nada tengo necesidad, y no sabes que eres un miserable y digno de lástima, y pobre, ciego y desnudo”. Miren, hay un sentido en que sólo el poder reunirnos sin temor a la persecución nos perjudica. Recuerdo en Perú, durante la guerra, cuando era tan horrible pararse por un par de horas en fila sólo para comprar una bolsa de arroz. Personas muertas por todos lados. Bombas explotándose. personas fueron asesinadas. Las ventanas de nuestra iglesia estallaron. Amenazas de muertes. Todo lo que puedas imaginar. La comunión en aquella congregación era muy dulce. Recuerdo algo, había salido contra mí anunciado de uno de los grupos de terroristas que iban a matarme. Me di cuenta de que no podría irme porque si me iba no podría regresar. Si los pastores tenían que sufrirlo, yo tenía que sufrirlo. Y un día, después de esconderme por dos semanas en un cuarto pequeño decidí: “Voy a ir a la iglesia”. Y uno de los hermanos se enteró de ello. Yo dije: “Voy a la iglesia y voy a predicar”. Dije: “No vine aquí para esconderme en un cuarto”. Entonces voy camino allá caminando por la acera, y cuatro hermanos salen a mi encuentro. Y luego, mientras caminábamos, uno de ellos parado ahí, otro parado aquí, uno de ellos parado aquí, uno de ellos parado acá. Y persistían en estorbar mi camino. Peruanos pequeños. Les digo: “¿Qué están haciendo? No puedo caminar. Salgan del camino”. Dijeron: “No”. Dije: “¿Por qué?” Dijeron: “Sabemos lo que se ha dicho. Tendrá que pegar a uno de nosotros antes que te pegue a ti. Eres pastor”. Ese tipo de cosa nace de la necesidad. Es por eso que en el libro de Lucas, y Lucas hace algo extraño aquí, porque al llegar a las Bienaventuranzas en Mateo, Mateo dice: “Bienaventurados los pobres en espíritu”. Lucas dice: “Bienaventurados los pobres”. Y no pienses que se le olvidó “en espíritu”, tiene un propósito aquí. Usando las palabras de Cristo, inspirado por el Espíritu Santo, Cristo quería decir algo diferente. Toda la idea es: Mi querido amigo, hay un sentido en que cuando te sobreviene la pobreza, cuando no tienes nada, nadie te puede ayudar excepto Cristo, entonces Cristo se vuelve precioso para ti. La persecución nunca ha lastimado a la Iglesia, sólo la prosperidad. De hecho, creo que eso era lo que el hermano Roberts estaba enseñando que la misma cosa que más tratamos de evitar es la cosa que más nos hace santos. Ahora, estas son cisternas falsas y necesitamos tener mucho cuidado de ellas. La próxima parte de esto, continúa por casi dos horas, pero permítanme resumirla en alrededor de tres minutos. Es esto: Él es la vid y el Padre es el viñador. Ahora, la vid proporciona poder y vida. El viñador da dirección. Él da forma y moldea. Él hace que aquella vid vaya donde Él quiere que vaya. Y aquí está el ciclo de la vida cristiana cuando miras por el ojo de la cerradura de Juan 15, aquí está: Has sido unido con Cristo. Él es la vid, tú eres el sarmiento. Pero aquí es donde la metáfora agrícola más o menos… no se aplica. Los sarmientos no tienen que seguir permaneciendo pero se te dice que permanezcas. Y aquello es esto: Como sarmiento, tienes la tendencia de distraerte de Cristo. Y al distraerte de Cristo pierdes todo propósito y todo poder. El viñador, el Padre, en Su providencia, Él está obrando todo para regresarte a la vid. Entonces vienes a la vid y la savia – la savia divina, el Espíritu Santo, la vida de la vid – fluye dentro de ti. Viviendo en el lugar en que vivimos y siendo todavía no redimidos totalmente, aún tenemos un cuerpo de carne, tenemos la tendencia de ser distraídos y al ser distraídos perdemos nuestro propósito, perdemos la vida. Y el Padre, en Su obra providencial, está regresándonos a la vid. Todo lo que en tu vida es una sombra, todo lo que en tu vida es debilidad, todo lo que en tu vida es pecado, no permitas aquello que se está filtrando en tu vida para causar que te alejes y te separes aún más de Cristo. Cada debilidad, cada sombra, cada oscuridad sirve para mostrarte tu debilidad. Tu incapacidad total de vivir la vida cristiana. Y es el Padre empujándote de vuelta al Hijo. Regresándote al Hijo. Esto es por qué, una vez más, que algunos de los creyentes que han sido los más fructíferos desde la ascención de Jesucristo eran personas que experimentaron dificultades extraordinarias. Problemas extraordinarios. O en sí mismos tenían debilidad extraordinaria. Por qué resistimos las Escrituras y decimos que ellas dicen algo que no dicen. Déjenme darles un ejemplo. Voy a decirles una palabra y simplemente medita en tu mente, ¿qué es lo que ves cuando te doy esta palabra? Sansón. Piensas en un Arnold Schwarzenegger, un Arnold Schwarzenegger judío. Bueno, si fuera así, entonces ¿cómo es que los filisteos no sabían de dónde venía su poder? Es probable que era un tipo agrícola rural en Perú. Probablemente de esta estatura con brazos muy delgados. ¿De dónde viene sus fuerzas? No importa qué tan musculoso seas, no puedes remover la puerta de una ciudad cargarla sobre tu espalda cuesta arriba y tirarla. No sé si alguien te ha dicho eso pero es fisiológicamente imposible. No lo hizo por fuerza muscular, lo hizo por el poder del Espíritu. Pablo el apóstol… Estoy harto de ir a conferencias sobre Pablo el apóstol, su intelecto poderoso, su esto, su aquello. Todo de lo que ellos hablan es precisamente de lo que él no habla. Él habla de su debilidad, cuando Dios lo hizo débil. Dios lo entregó para que temiera por su vida en cada momento. Él prácticamente pasó toda su vida cristiana en la boca de un león. ¿Por qué? Para que su confianza no estuviera en sí mismo sino en Aquel que resucita a los muertos. Miren, Spurgeon… Él es mi predicador favorito. Pero wow, cuando muchos de estos biógrafos lleguen al cielo, Spurgeon probablemente los vaya a golpear. Porque hablan del intelecto de Spurgeon, hablan de su gran memoria fotográfica y todas estas cosas diferentes. Spurgeon hubiera hablado sobre su debilidad. Tu debilidad es un catalizador para impulsarte a aferrarte más fuerte a Cristo para que te llene. Oremos. Padre, te doy gracias por Tu Palabra. Señor, te pido que la uses como una consolación en la vida de Tu pueblo. Señor, sobre todo que ellos corran, corran, corran siempre corran hacia Ti y nunca lejos de Ti. En el nombre de Jesús. Amén.