¿Qué es el Evangelio? ¿Eres Salvo?

Tema:
Categoría: Corte de Sermon

¿Qué es el evangelio? ¿Eres salvo? ¿Sabes lo que salva a una persona? Seguro que no es uno mismo, sino ¡solo Jesucristo! ¡Oh, cómo debemos aferrarnos a Jesucristo y esperar solo en Él!

Transcripción

La Biblia dice en el libro de Santiago: “Porque ¿Qué es vuestra vida? Ciertamente es como la neblina que aparece por un poco de tiempo y luego se desvanece” (Santiago 4:14). Tu vida es como un soplo de vapor. Aparece por un momento y enseguida desaparece. ¿Para qué estás viviendo? Permíteme preguntarte: ¿Qué es tu vida? Verás, Jesús dijo: “¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su propia alma? Pues, ¿qué dará el hombre a cambio de su alma?” (Marcos 8:35-37). Y la mayoría de la gente vende su alma, su alma eterna, de manera tan barata. Ningún pecado vale tanto la pena como para aferrarse a él y pasar una eternidad en el infierno. Cualquier cosa que te aleje de Jesucristo, no vale la pena. Mira, incluso si alguien logra grandes cosas en esta vida - una famosa estrella del deporte, por ejemplo, quien logra llegar a la cima de su carrera; y tiene mucho dinero, fama y fortuna en 200 años, tiempo en el cual él ya estará muerto, ¿a quién le importará incluso que haya vivido? y la respuesta es que, en realidad a nadie le importará. Mi punto es este: la mayoría de las personas están viviendo vidas patéticas y sin valor. ¡Desperdiciadas! Mira, Jesús te ofrece una vida con propósito y significado; vida verdadera que perdura por la eternidad. Todos hacemos esas preguntas en algún punto de nuestra vida. ¿Por qué estamos aquí? ¿Qué sucede cuando esta vida termina? Bueno! En el libro de Colosenses, la Biblia nos dice que fuiste creado por Jesucristo, y para Jesucristo, para vivir para Él (Colosenses 1:16). Vida eterna, dijo Jesús, es conocer a Dios a través de la persona de Jesucristo (Juan 17:3). Verás, Jesús, si miras Sus dichos, cuán radical Él es, muchas personas hoy en día le rechazan y dicen: “Él es solo un buen maestro”. O, “Él es solo un profeta”. Pero, si observas lo que Él dijo, quiero decir, Jesús afirmó ser Dios (Juan 8:58). Él afirmó ser el único camino al cielo (Juan 14:6). Ahora, si me acercara a ti en la calle hoy en día afirmando ser Dios tú pensarías o que soy un mentiroso o que soy un lunático. Y mi punto es este: Alguien que afirmó ser Dios como Jesús lo hizo, alguien que afirmó las cosas como Jesús lo hizo, o bien, él es Dios y es el único camino al cielo o, es un mentiroso y lunatico. Y sin embargo, Jesús, no había engaño en Él (1 Pedro 2:22). Él era amor. Él nos dijo que amemos a nuestros enemigos (Mateo 5:44). En la cruz, Él oró: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34). Él era el amor mismo (1 Juan 4:16). Y Jesucristo, Él vino a la cruz para morir por ti. ¿Por qué? Porque no eres lo suficientemente bueno (Romanos 3:10-12). No eres lo suficientemente bueno para entrar al cielo. Verás, la mayoría de la gente piensa erróneamente que son lo suficientemente buenos para entrar al cielo. La gente está determinada a pensar que son buenas personas (Gálatas 2:16), y terminarán en el infierno por ello. Déjame preguntarte esto: Si tus pensamientos fuesen puestos en Televisión esta noche, si un científico se acercara a ti y te dijera que ha grabado tus pensamientos durante el último año, ¿Qué tan cómodo te sentirías si esa vida de pensamiento tuya fuera puesta en Televisión? ¿Qué tan cómodo estarías si tu madre, tus amigos, tus compañeros de trabajo y tus vecinos, pudieran ver tus pensamientos más íntimos? Y la respuesta es, si tu vida de pensamientos fuera puesta en televisión, estarías avergonzado. Estarías avergonzado de que otras personas pudieran verlos. ¿Por qué? No porque muestre que eres una buena persona, sino porque, como la Biblia dice: Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? (Jeremías 17:9) Mira, tus pensamientos revelan tu corazón y Dios juzga nuestros corazones. En el día del juicio cuando nos encontremos de pie ante un Dios justo y santo, todos nuestros pecados secretos serán conocidos (1 Corintios 4:5). Todo lo que habéis dicho en la oscuridad se oirá a la luz (Lucas 12:3). Y mucha gente erróneamente piensa: “Bueno, si Dios es Dios, si Dios es amor, sí, he hecho muchas cosas malas, pero si Él es amor, entonces simplemente me perdonará”. Pero no, no funciona de esa manera. Permíteme preguntarte esto: Si un violador estuviera frente a un juez terrenal Y el juez se dirige a él diciendo: “Hey, soy un juez amoroso y misericordioso, soy un juez bueno, eres libre de irte”. ¿Qué pensarías de un juez como ese, quien acaba de liberar a un violador sin que pague una condena? Tal juez sería un corrupto. Verás, el misterio de la Biblia es: si todos hemos pecado ante Dios; si nosotros, como Jesús dijo, no somos lo suficientemente buenos para entrar al cielo; todos han pecado y están privados de la gloria de Dios (Romanos 3:23); si este es el caso, entonces ¿cómo es que un Dios bueno puede perdonar a pecadores? Y la respuesta es, a través de Jesucristo en la cruz, pagando por nuestro pecado (Isaías 53:5; Gálatas 3:13), siendo castigado en nuestro lugar, porque Él nos amó (1 Pedro 2:24; 2 Corintios 5:21; Romanos 3:21-26). Hace dos mil años, el Dios que hizo este universo, tomó forma de hombre (Juan 1:14). Verás, Jesús es eterno desde siempre. Él es sin principio y sin fin y Él nos amó tanto que entró en Su propia creación y se convirtió en uno de nosotros. Él sintió lo que nosotros sentimos. “Fue tentado en todo”, dice la Biblia, “pero sin pecado” (Hebreos 4:15). Él hizo milagros. Jesús caminó sobre el agua. Él dió vista a los ciegos. Hizo que el sordo oyera. Curó enfermedades incurables como la lepra. y Él puede sanar la enfermedad incurable de nuestros malvados y desesperados corazones. Jesús puede curar la enfermedad de nuestro pecado. ¿Cómo lo hace? Bueno, en la cruz nuestro pecado fue puesto sobre Jesucristo. La Biblia dice: “Por sus heridas, somos sanados” (1 Pedro 2:24). Él fue traspasado por nuestras transgresiones, no por Sus propias transgresiones. Él no tuvo ninguna transgresión. No tuvo ningún pecado. Él era perfecto. Y el castigo, el castigo por nuestra paz - para que tengamos paz con Dios fue puesto sobre Jesucristo. Al tercer día Jesús se levantó de la tumba. La muerte y la tumba no pudieron retener a Jesucristo. Y si vienes a Él, la muerte y la tumba tampoco te retendrán a ti. No temo a la muerte. No temo al juicio de Dios. ¿Por qué? Porque Jesucristo ya pagó por mi pecado hace 2,000 años. ¿Te has dado cuenta de esto? ¿Has venido a Jesucristo? Porque muchos dicen: “Oh sí, yo creo en Jesús. Creo que Jesús murió por mí en la cruz” (Mateo 7:21-23). Pero ellos son solo hipócritas. Simplemente continúan voluntariamente en pecado. Hay muchos hipócritas, falsos profesantes hoy en día quienes dicen ser cristianos, pero no lo son. Si digo ser médico, eso no me convierte en uno y serías un tonto si aceptaras medicina de mí parte. Verás, solo porque alguien dice ser cristiano eso no lo convierte en uno. Juan dice: “El que practica el pecado es del diablo”. Y para muchos, Jesús dijo, que Él dirá “Apartaos de mí” en el dia del juicio, “nunca os conocí”. Y esas personas en Mateo 7 son cristianos profesantes quienes, si sigues leyendo el contexto, dice que escuchan la palabra de Dios pero no la hacen. Ahora, con esto no estoy diciendo que nosotros ganemos nuestra propia salvación. Permíteme darte una analogía simple para tratar de explicar la diferencia entre un cristiano verdadero que ha visto lo que Jesús hizo en la cruz, y un cristiano falso quien nunca a visto realmente lo que Jesús hizo. Si fuiste a la playa y viste un letrero que decía: “Prohibido nadar en el agua ¡Tiburones!” y pensaste: “¿Quiénes se creen que son estas personas como para imponer reglas a mi vida? Eso suena divertido, me gusta nadar con tiburones”. Y entonces, te sumerges en esa agua y estás nadando allí. Cuando de repente ves que una aleta viene hacia ti y este tiburón avanza rápidamente hacia ti y estas tratando de nadar hacia la orilla, pero no logras llegar. Ese tiburón es demasiado rápido para ti y no lo vas a lograr, pero justo en ese momento, un nadador olímpico camina por ahí con su esposa a un lado de él y su bebé en la carriola. Sin dudarlo un segundo, este hombre se mete en el agua, es muy veloz y él nada poniéndose justo entre el tiburón y tú. Entonces, el tiburón despedaza por completo a este hombre; hay sangre por todos lados. y mientras esto sucedía, tú lograste llegar a la orilla. Ahora, mientras estás saliendo del agua, miras atrás, y ves a tu salvador muerto en el agua. Levantas la mirada y ves a su angustiada esposa mirando, y un bebé en la carriola sin su padre. Ahora, y este es mi punto: ¿qué diría de ti, si dentro de 2 años, o 5 años, o 10 años, pasaste de nuevo por esa playa y viste el letrero diciendo “Prohibido nadar en el agua. ¡Tiburones!” y pensaste, “¿Quienes se creen que son estas personas como para imponer reglas a mi vida? esto suena divertido.” Y entonces, vuelves a sumergirte en esa agua. Eso diría, que realmente nunca viste el sacrificio que ese hombre hizo por ti. Y de la misma manera la persona que dice: “Sí, yo creo que Jesús murió en la cruz por mí,” pero eso no afecta su vida, no tiene ningún deseo por Él, y ellos simplemente continúan deliberadamente en las cosas que Dios odia, tales personas nunca han visto verdaderamente el sacrificio que Jesús ha hecho por ellos. ¿Has visto ese sacrificio? Jesús dice: “Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y Yo os haré descansar.” (Mateo 11:28). Si tú quieres la paz con Dios, Jesucristo murió en una cruz por el pecado del mundo, Y si tú vienes a Él, Él te perdonará completamente. Y nota que, Él no dice: “Si estás agobiado por tu pecado, si te sientes culpable, entonces ve y trabaja en ello ve y limpia tu propia vida”. Él no dice eso. Él dice: “Venid a mí.” Ven a mí, tal como eres; y Él te salvará. Pero no puedes, esto es tan importante, tú no puedes ir a Jesucristo aferrándote al pecado. Jesús dijo: “A menos que te arrepientas, perecerás.” Lo que quiero decir con esto, no es, que limpies tu vida. Pero tu no puedes ir a Jesucristo diciendo: “Quiero la vida eterna, pero no estoy dispuesto a soltar estas cosas en mi vida”. Como el joven rico, eran sus posesiones (Mateo 19:22). En su caso, ese era su ídolo. No puedes ir a Jesucristo determinado a aferrarte a ti mismo. Pero si vienes a Él, solo ríndele tu vida tal como eres, cree que Él te ha salvado. Jesús puede salvarte. La sangre de Cristo limpia de todo pecado (1 Juan 1:7). No importa lo que hayas hecho en tu vida, quien quiera que seas y lo que hayas hecho, si vas a Jesucristo, Él no rechaza a ninguno que viene a Él. Así que, te suplico. Te suplico. La vida se trata de vivir para Jesucristo. No desperdicies más tu vida. No pierdas un segundo. La Biblia dice: “He aquí, ahora es el tiempo aceptado; ahora es el día de salvación”.