Los pastores en su tarea de tener cuidado de las ovejas

Uno de los trabajos más gloriosos del pastor es tener el privilegio de vendar ovejas heridas, quebrantadas y lastimadas, y llevarlas a descansar y a morar en pastos verdes. Eso es algo glorioso.


Vamos a 1 Pedro 5 de nuevo. Tim ya leyó una parte de eso. . “Por tanto, a los ancianos entre vosotros, exhorto yo”, aquí hay una exhortación o encargo a los ancianos, “Por tanto, a los ancianos entre vosotros, exhorto yo, anciano como ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, y también participante de la gloria que ha de ser revelada: pastoread el rebaño de Dios entre vosotros, velando por él, no por obligación, sino voluntariamente, como quiere Dios; no por la avaricia del dinero, sino con sincero deseo; tampoco como teniendo señorío sobre los que os han sido confiados, sino demostrando ser ejemplos del rebaño.”

Y esta frase, “velando por él”, la cuál es incluída en la versión King James (KJV), y pienso que en la más reciente Nueva Biblia Estándar Americana (NASB). Así que todas esas descripciones están ahí —pastoreando el rebaño de Dios, los ancianos llevando la supervisión. Y luego en Hechos capítulo 20, no pierdan de vista 1 Pedro, Hechos capítulo veinte. Y aprendemos bastante del ejemplo de Pablo y sus palabras a los ancianos aquí en Hechos 20:17. “Y desde Mileto mandó mensaje a Efeso y llamó a los ancianos de la iglesia. ” Ahora, usualmente hablamos de las epístolas pastorales, como la de Timoteo por ejemplo, pero en realidad Timoteo no fue un anciano típico en una congregación local. Pero estos hombres aquí son típicos ancianos desconocidos en iglesias locales. Y Pablo los llama, llama a los ancianos de la iglesia. “Cuando vinieron a él, les dijo: Vosotros bien sabéis cómo he sido con vosotros todo el tiempo, desde el primer día que estuve en Asia, sirviendo al Señor con toda humildad, y con lágrimas y con pruebas que vinieron sobre mí por causa de las intrigas de los judíos; cómo no rehuí declarar a vosotros nada que fuera útil, y de enseñaros públicamente y de casa en casa, testificando solemnemente, tanto a judíos como a griegos, del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo. Y ahora, he aquí que yo, atado en espíritu, voy a Jerusalén, sin saber lo que allá me sucederá; salvo que el Espíritu Santo solemnemente me da testimonio en cada ciudad, diciendo que me esperan cadenas y aflicciones. Pero en ninguna manera estimo mi vida como valiosa para mí mismo, a fin de poder terminar mi carrera, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio solemnemente del evangelio de la gracia de Dios. Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de vosotros, entre quienes anduve predicando el reino, volverá a ver mi rostro. Por tanto, os doy testimonio en este día de que soy inocente de la sangre de todos, pues no rehuí declarar a vosotros todo el propósito de Dios.”

Ahora, hay muchísimo de lo que podríamos hablar en todo esto. Pero ahora él empieza a exhortar directamente, a exhortar a los ancianos. Él dice en el verso 28: “Tened cuidado de vosotros”. Primero que nada, el cuidado personal del ministro mismo. Y después, tened cuidado “de toda la grey, en medio de la cual el Espíritu Santo os ha hecho obispos para pastorear la iglesia de Dios, la cual Él compró con su propia sangre. Sé que después de mi partida vendrán lobos feroces entre vosotros que no perdonarán el rebaño, y que de entre vosotros mismos se levantarán algunos hablando cosas perversas para arrastrar a los discípulos tras ellos. Por tanto, estad alerta.”

Otra exhortación: “Estad alerta, recordando…” Necesitamos recordar estas cosas. “Recordando que por tres años, de noche y de día, no cesé de amonestar a cada uno con lágrimas. Ahora os encomiendo a Dios…” Muchas veces, hemos orado esto por personas que están siendo enviados, como cuando el hermano John Dees se fue a la India o a Bangladeh, hicimos esta oración. “Ahora te encomendamos a Dios y a la palabra de su gracia, que es poderosa para edificarte…” etcétera. Pero en realidad, eso fue específicamente en el contexto de los ancianos. Ahora os encomendamos a Dios. Dan y Mark, os encomendámos a Dios y a la palabra de su gracia, que es poderosa para edificaros y daros la herencia entre todos los santificados.”

Pablo dice: “Ni la plata, ni el oro, ni la ropa de nadie he codiciado. Vosotros sabéis que estas manos me sirvieron para mis propias necesidades, y las de los que estaban conmigo. En todo os mostré que así, trabajando, debéis ayudar a los débiles,” ahora, está poniéndole ejemplo a los ancianos, “que así, trabajando, debéis ayudar a los débiles y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: ‘Más bienaventurado es dar que recibir.’ Cuando terminó de hablar, se arrodilló y oró con todos ellos. Y comenzaron a llorar desconsoladamente, y abrazando a Pablo, lo besaban, afligidos especialmente por la palabra que había dicho, de que ya no volverían a ver su rostro. Y lo acompañaron hasta el barco.” Ahora, piensen en esto: aquél que se iba de viaje, respirando amenazas y muerte, aquí lo están besando, llorando, y abrazando. Piensen en esto, ¡qué maravilla!

Bien, nos hemos reunido aquí esta tarde para reconocer oficialmente y apartar estos dos hombres para la obra que Dios los ha llamado a hacer. Anoche, echamos un vistazo a las responsabilidades de las ovejas hacia los pastores, hacia aquellos que Dios ha puesto sobre ellos. Y vimos que la responsabilidad básica de las ovejas es que ellos deben tener en alta estima a los ancianos, en gran manera, en amor a causa de su trabajo. Esta tarde quiero dar un encargo a Dan y a Mark en relación a su responsabilidad hacia las ovejas. Y realmente, cuando comiencen a ver estas cosas, no creo que haya nadie —he sido pastor por varios años— no pienso que haya nadie que no sienta que ha fallado mucho en cumplir todo lo que tenemos en la Biblia acerca de este trabajo de pastorear. Pero solo quiero que veamos algunas de estas cosas. Aquellos de ustedes que han oído —sé que Tim y otros han hablado acerca de este trabajo en el que Mark y Dan han entrado— así que sé que han sido instruidos acerca de algunos de los diferentes nombres por los que el trabajo es conocido.

¿Cuáles son? De uno de ellos ya hemos hablado —del pastor. ¿Cuáles son los otros? El anciano, ¿y qué más? El obispo. Entonces, he leído estos pasajes. 1 Pedro, tiene los tres nombres. Él está hablando a los ancianos y les dice que pastoreen la iglesia de Dios. Y justo ahí, dice, “velando por él”. Y luego en Hechos 20, Pablo llama a los ancianos y les dice, les exhorta a pastorear la iglesia, “la cual Él compró con su propia sangre. en medio de la cual el Espíritu Santo os ha hecho obispos.” Así que pastorean, supervisan, y son ancianos —todas las 3 descripciones de este trabajo singular.

Y lo que quiero hacer hoy es hablar un poco más acerca de este aspecto de pastorear. El hermano Tim lo ha mencionado, y la Biblia tiene tanto que decir acerca de pastorear, pero quiero hablar un poco acerca de los ancianos, acerca del término ancianos, y acerca del término obispo. Les quiero preguntar, ¿qué es lo que viene a su mente acerca de lo que debería ser, cuál es la responsabilidad de un anciano? Sólo por la terminología, el término anciano literalmente significa… la palabra griega quiere decir “alguien mayor de edad”. ¿Qué se les ocurre? ¿Qué debería haber en sus vidas si son ancianos? Madurez. ¿Alguien dijo algo diferente? No puedo oír muy bien aquí… Humildad, muy bien. Accesible. La idea de una persona mayor… He intentado pensar qué significaría esto… bien: madurez, sabiduría, experiencia. Eso no necesariamente quiere decir de mayor edad en años, sino significa haber tenido algo de tiempo de caminar con el Señor, no que sea un principiante. No alguien que nunca ha tenido experiencias.

Así que el encargo, sólo en relación a lo que es ser un anciano, mucho de eso es sólo un área en la que se supone que debes ser maduro y ser un ejemplo. ¿Y no es verdad, amados, que la mayor parte de los problemas con el pecado en nuestra vida cristiana, es portarnos como niños y actuar inmaduro? Y es como que — ¡Ya madura! Pero el anciano está puesto como un ejemplo de lo que es ser maduro y comportarse maduro. Y ese es uno de los asuntos más grandes —ser un ejemplo; ser sabio, responsable, sobrio, maduro, experimentado. Y tenemos estas exhortaciones en 1 Timoteo 4: “Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza. Y en Tito 2:7-8: “Presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, palabra sana” y demás. Así que, sobriedad, madurez, humildad, no enseñorearse del rebaño, sino ser un ejemplo para el rebaño.

Y luego los ancianos están llamados a dar consejos sabios. Entonces eso quiere decir que cuando abras tu boca, la gente va a escuchar a las cosas que dices, de una manera que casi atemoriza. He tenido gente que viene a mí y dice: “Bueno, yo me acuerdo cuando dijiste esto, y aquello”. Yo les digo: “¿Yo dije eso? ¿Cuándo dije eso?” “Bueno, hace como ocho años lo dijiste”. Entonces, en otras palabras, tienen que dependen de Dios, hermanos, para pedir sabiduría en su habla y para saber qué decir y qué no decir. Así que, Santiago nos dice: “Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.” Van a tener la necesidad de pedir sabiduría. Y saben, hay tantas cosas que a primera vista parecen tener una respuesta obvia. Ustedes conocen ese caso con los gabaonitas, donde Josué actuó de acuerdo con las apariencias y no buscó el consejo del Señor. Así que necesitamos desesperadamente darnos cuenta de cuánto necesitamos la sabiduría de Dios para este trabajo. Todo eso está comprendido en el término ‘anciano’.

Tú eres el hermano mayor. El hermano mayor debería, el hermano mayor debería ser capaz de decirle a sus hermanos qué cosas evitar. Ahora, frecuentemente, el hermano menor no escucha, pero al menos, se le ha dicho qué es lo correcto para ayudarlo a no hacer malas decisiones. Estoy seguro que hay más al respecto, pero de eso se trata brevemente.

Y, ¿Qué hay del “obispo” (supervisor)? ¿Qué viene a sus mentes sobre “obispo”? Es decir, ese es un término que Dios nos ha dado para describir este trabajo. ¿Qué cosa? ¿Velar? Sí, y la palabra es literalmente, probablemente tú has enseñado acerca de esto, es literalmente, del griego ‘Epi’ y la palabra ‘mira’. lo cual tenemos por los santos que tienen que supervisar. Literalmente, esa palabra es velar. ¿Y qué hace un supervisor en el sitio de trabajo? Él tiene los planos, y está coordinando, diciendo cosas a la gente. Él tiene un poco de idea de dirección, de hacia dónde van las cosas. Así que ustedes deben tener un poco la idea de hacia dónde van las cosas y cómo se va armonizando todo, de modo que las cosas no estén en una nube, y como en la niebla. Bien, proteger, velar, cuidar de, dirigir… en general, todo lo que está relacionado con la palabra supervisar.

Pero bueno, ‘pastor’ es la palabra en la que me quiero centrar porque hay tanto en la Escritura sobre esto y está muy en el corazón de Dios. ¿Qué es lo que piensan en términos de pastorear? Pastorear. Tener cuidados. ¿Qué más? Proteger, tener cuidados, proteger. Dirigir. ¿Dijo alguien dirigir? Así que tienes la idea de dirección. ¿Qué fue lo que dijimos? Dirigir, tener cuidados, proteger. Esas ovejas se van a poner terriblemente hambrientas en el proceso de todo esto. Y pasto, tenemos la palabra pasto, y es la misma palabra que pastor, y viene de pastorear. Así que, alimentar. Esas son todas las cosas que están comprendidas en esto: cuidar de las heridas y enfermedades, estar en vela y proteger. Ahora, hay tanto en la Biblia sobre esto. A través del Antiguo Testamento, si tan solo miráramos el Antiguo Testamento simplemente, Dios como nuestro Pastor, y el Pastor de Su pueblo y Él llevando Sus ovejas y demás. Así que tenemos eso en el Antiguo Testamento. En el Nuevo Testamento tenemos al Señor Jesús, el Gran Pastor de las ovejas y así.

Así que Dios mismo es un Pastor, y entonces Él tiene, Pedro dice, Él tiene pastores que trabajan para Él. Así que estamos entrando en, aquellos que son pastores están entrando en el mismo trabajo que Dios hace. Y está muy en el corazón del Señor. Déjenme darles un ejemplo. Si me acompañan a Juan, Juan capítulo 21, versículo 15. “Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. El le dijo: Apacienta mis corderos. Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas. Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas.” ¿No es eso asombroso? Quiero decir, aquí hay un apóstol, y todo este asunto del amor, la relación de amor entre él y su Señor, y todo llega a este punto, “Apacienta mis corderos. Pastorea mis ovejas. Apacienta mis ovejas”. Es una cosa que está en el corazón del Señor. Y para aquellos que están llamados a este trabajo, es de este modo en que nuestro amor por el Señor es expresado, comprobado y puesto a prueba. De que si estamos dispuestos a apacentar, atender y alimentar sus ovejas o no.

Quiero leer un pasaje del Antiguo Testamento y luego quiero intentar sacar algunas cosas de esto, como un resumen. Ezequiel 34, vamos a ese capítulo. Habla muchísimo acerca de pastorear. Hay realmente mucho de lo que podríamos hablar de aquí, pero solo quiero tocar unas cosas. Si quieren aprender acerca del trabajo de pastorear, pueden volver a Ezequiel 34; hay mucho aquí. “Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y di a los pastores: Así ha dicho Jehová el Señor: !!Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños? Coméis la grosura, y os vestís de la lana; la engordada degolláis, mas no apacentáis a las ovejas.” Ahora miren a todos estos, podríamos pasar literalmente horas en esto.

“No fortalecisteis las débiles,” Esto es lo que los pastores deberían estar haciendo. “Ni curasteis la enferma;” Esto es lo que los pastores deberían estar haciendo. “No vendasteis la perniquebrada.” Eso es lo que debieron haber hecho. “No volvisteis al redil la descarriada.” Eso aparece una y otra vez, el descarrilamiento de las ovejas. “Ni buscasteis la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia. Y andan errantes por falta de pastor, y son presa de todas las fieras del campo, y se han dispersado. Anduvieron perdidas mis ovejas por todos los montes, y en todo collado alto; y en toda la faz de la tierra fueron esparcidas mis ovejas, y no hubo quien las buscase, ni quien preguntase por ellas. Por tanto, pastores, oíd palabra de Jehová: Vivo yo, ha dicho Jehová el Señor, que por cuanto mi rebaño fue para ser robado, y mis ovejas fueron para ser presa de todas las fieras del campo, sin pastor; ni mis pastores buscaron mis ovejas, sino que los pastores se apacentaron a sí mismos, y no apacentaron mis ovejas; por tanto, oh pastores, oíd palabra de Jehová. Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo estoy contra los pastores; y demandaré mis ovejas de su mano.” Él les dice todo el tiempo: ‘Mis ovejas… Mis ovejas… Mis ovejas.’ “Y demandaré mis ovejas de su mano, y les haré dejar de apacentar las ovejas; ni los pastores se apacentarán más a sí mismos, pues yo libraré mis ovejas de sus bocas, y no les serán más por comida.” Y entonces, Él continúa con maravillosas promesas en relación al Nuevo Pacto y las cosas que Él hará. Y no voy a leer todo eso, pero, si leen este capítulo entero, verán el trabajo del pastor.

Pero ¿qué está llamado a hacer un verdadero pastor? Solo quiero darles cinco cosas aquí. Primero que nada, está llamado a buscar. Está llamado a buscar. Vemos que aquí esto aparece varias veces. Está llamado a buscar las ovejas perdidas en el sentido de los inconversos. Tienes eso en Lucas 15. El pastor va, deja las 99, y busca esta oveja hasta que la encuentre. Está llamado a buscar la oveja descarriada. Mateo 18, en esa misma imagen, sólo que esta está hablando sobre personas, pequeños, que pertenecen al Señor. Él deja las 99 y va por aquella pequeña que está descarriándose. Dios hace eso. Eso es lo que un verdadero pastor debe hacer. Y entonces finalmente, él debe buscar a los que están dispersos. Tenemos esto en Ezequiel 34, esta idea una y otra vez. Si tú miras, Si tú estudias esta cosa, habla acerca de las ovejas estando dispersas. Y el lobo viene y dispersa las ovejas. Y así, buscando las que están perdidas, las que se están descarriando, las que están dispersas.

Así que, buscar. Segundo: guiar. Hemos hablado de guiar las ovejas. ¿A dónde es que las guía? Una de las cosas importantes que la Biblia enfatiza, sabemos que él las conduce hacia los pastos. Las conduce a la pastura, las hace descansar en verdes pastos. Pero una de las cosas importantes que Dios enfatiza en tu pastoreo, es conducir las ovejas al descanso. “En lugares de verdes pastos me hace descansar; junto a aguas de reposo me conduce.” Y si tú miras a algunos de esos pasajes del resto de Ezequiel 34, nuestro trabajo es conducir las ovejas de Dios al reposo; no dejarlas en pánico, sino llevarlas a donde ellas puedan descansar, a donde puedan descansar en Dios. Y eso es donde las labores productivas van a estar, en un lugar de descanso. Conducir al reposo y hacia los pastos; hacerlas que se alimenten. Y esa es la tercera cosa.

Así que tenemos buscar, guiar, y alimentar. No conocimiento de Biblia teórico y abstracto, sino palabras saludables y nutritivas que edifiquen sus almas, y las ayuden en las luchas de la vida. Pablo le dice a Timoteo: “Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido.” Bueno, si esto era cierto de Timoteo, entonces él va a tener que alimentar aquellas ovejas con palabras sanas; alimentarlas.

Así que tenemos buscar, guiar, alimentar, y sanar. Cuidar de ellas. Sanarlas. Vendar las quebrantadas. Y ahí vamos de nuevo, nos tomaría horas, siquiera para mirar esos versículos en Ezequiel 34, que tratan sobre vendar aquellas que están heridas y quebrantadas, y curar las enfermedades, etc. Jesús dijo: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para sanar a los quebrantados de corazón.” Uno de los trabajos más gloriosos del pastor, es tener el privilegio de vendar ovejas lastimadas, quebrantadas, heridas, y llevarlas a descansar y reposar en pastos verdes. Eso es una cosa gloriosa.

Buscar, guiar, alimentar, sanar y proteger. En Hechos capítulo 20, leemos, “Mirad por vosotros, y por toda la iglesia, todo el rebaño. Lobos rapaces entrarán en medio de vosotros.” Así que nuestro trabajo es protegerlas, no solo de los hombres, sino también de ataques demoníacos, ayudando a las ovejas a no tener miedo de nada.

Jeremías 23:4, “Y pondré sobre ellas pastores que las apacienten.” Ahora, Dios está prometiendo pastores neo-testamentarios. Él los levanta. ¡Qué promesa! Dios dice: “Levantaré pastores sobre mi pueblo y ellos las apacentarán, y no temerán más, ni se amedrentarán, ni serán menoscabadas, dice el Señor”. ¡Qué bendición! Dios dice: “Voy a levantar hombres que los cuidarán para que no tengan que estar más aterrorizados, no tendrán que tener miedo de nada ya”. ¡Es una promesa gloriosa! Ahí en Ezequiel 34, no leímos esto, pero abajo en el verso 38 Dios dice: “No serán más por despojo de las naciones, ni las fieras de la tierra las devorarán; sino que habitarán con seguridad, y no habrá quien las espante.” No hay ninguna razón para que ninguna oveja esté viviendo con temor. Y parte del trabajo del pastor es ayudarlas y traerlas a un lugar donde no serán aterrorizadas ni tendrán miedo.

Bueno, ¿quién es suficiente para estas cosas? Nadie es, nadie puede hacerlo. Y sabemos que en todas estas cosas, tenemos que tener al Señor. Pero ese es el encargo. Buscar las ovejas, guiar las ovejas, alimentar las ovejas, curar las ovejas, y proteger las ovejas. ¡Y cuánto necesitamos el Espíritu de Dios para ayudarnos a hacer eso!

Déjenme cerrar con un versículo que ha significado mucho para mí todos estos años. Vamos a este, Lucas capítulo 10. Lucas capítulo 10. Es la parábola del buen samaritano, ¿recuerdan al Señor Jesús hablando de sí mismo, como el samaritano? Él fue del que se dijo, “¿No decimos ciertamente, eres samaritano y tienes un demonio!”? Y Él fue rechazado, menospreciado por los hombres. Pero Él es un cierto samaritano. Verso 33, “Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él,” este hombre, que estaba en el foso, “y viéndole, fue movido a misericordia; y acercándose…” Esto es lo que el Señor hace por cada uno de sus escogidos, “y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó a —la iglesia— al mesón, una iglesia, “lo llevó al mesón y cuidó de él. Otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese.” Ahora, ¿qué es lo que hizo el Señor? Él viene hasta ti, en el foso, te pone en su propia cabalgadura, y te cura con aceite y vino, y te lleva a un mesón y te pone en un grupo de creyentes, y le dice al posadero: “Cuida de él, y lo que sea que cueste te voy a pagar cuando yo regrese.” Y esa es una cosa buena. A veces, tienes a esta persona aquí y él te está costando demasiado. Pero sabes que el Señor lo llevó ahí para que tú cuidaras de él. Sólo esta promesa, que estas palabras penetren en tu mente, “Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese.” Esa es una cosa buena a recordar en tu trabajo como pastores del rebaño.

¡Que el Señor los bendiga! Amen.