Llevando a Tus Seres Queridos a Jesús

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Categoría: Sermones Completos, Video

Es una gran bendición estar aquí con ustedes otra vez y ver la poderosa obra del Señor. Todo lo que Él hace es poderoso. Incluso las cosas pequeñas. Esta mañana estuvimos hablando acerca de cosas que Dios hace a nivel microscópico. Y esas cosas son cosas poderosas también. Y la inmensidad del universo y las llamadas ‘pequeñas cosas’ en corazones y vidas; son gloriosas.

Bien, abramos nuestras Biblias en Marcos capítulo cinco. En realidad, vamos a leer varios pasajes. Marcos cinco, comenzando en el versículo veintidós.

“Y vino uno de los oficiales de la sinagoga, llamado Jairo, “y al verle se postró a sus pies. Y le rogaba con insistencia, diciendo: ‘Mi hijita está al borde de la muerte; te ruego que vengas y pongas las manos sobre ella para que sane y viva.’ Jesús fue con él; y una gran multitud le seguía y le oprimía.”

Y a continuación está el relato de la mujer con el flujo de sangre que se interpone. Y comenzando de nuevo en el versículo 35:

“Mientras estaba todavía hablando, “vinieron de casa del oficial de la sinagoga, diciendo: “‘Tu hija ha muerto, “¿para qué molestas aún al Maestro?’ “Pero Jesús, oyendo lo que se hablaba, dijo al oficial de la sinagoga: “‘No temas, cree solamente.’ “Y no permitió que nadie fuera con Él sino sólo Pedro, Jacobo y Juan, el hermano de Jacobo. “Fueron a la casa del oficial de la sinagoga, “y Jesús vio el alboroto, y a los que lloraban y se lamentaban mucho. “Y entrando les dijo: ‘¿Por qué hacéis alboroto y lloráis? La niña no ha muerto, sino que está dormida.’ “Y se burlaban de Él. “Pero Él, echando fuera a todos, “tomó consigo al padre y a la madre de la niña, y a los que estaban con Él, “y entró donde estaba la niña. “Y tomando a la niña por la mano, le dijo: ‘Talita cum’ (que traducido significa: Niña, a ti te digo, ¡levántate!). “Al instante la niña se levantó y comenzó a caminar, “pues tenía doce años. “Y al momento se quedaron completamente atónitos. “Entonces les dio órdenes estrictas de que nadie se enterara de esto; y dijo que le dieran de comer a la niña.” [Mc 35-43]

Y después Marcos capítulo 9, versículos 14 y… Bueno, leeremos a partir de aquí. Marcos capítulo nueve comezando en el versiculo 14.

“Cuando volvieron a los discípulos, vieron una gran multitud que les rodeaba, “y a unos escribas que discutían con ellos. “Enseguida, cuando toda la multitud vio a Jesús, “quedó sorprendida, y corriendo hacia Él, le saludaban. “Y Él les preguntó: ‘¿Qué discutís con ellos?’ “Y uno de la multitud le respondió: “‘Maestro, te traje a mi hijo que tiene un espíritu mudo, “y siempre que se apodera de él, “lo derriba, y echa espumarajos, “cruje los dientes y se va consumiendo. “Y dije a tus discípulos que lo expulsaran, pero no pudieron.’ “Respondiéndoles Jesús, dijo: “‘¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? “¿Hasta cuándo os tendré que soportar? “¡Traédmelo!’ Y se lo trajeron. “Y cuando el espíritu vio a Jesús, al instante sacudió con violencia al muchacho, “y éste, cayendo a tierra, “se revolcaba echando espumarajos. “Jesús preguntó al padre: ‘¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto?’ “Y él respondió: ‘Desde su niñez.’ “Y muchas veces lo ha echado en el fuego y también en el agua para destruirlo. “Pero si tú puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros y ayúdanos’. Jesús le dijo: “‘¿Cómo si tú puedes? Todas las cosas son posibles para el que cree’. “Al instante el padre del muchacho gritó y dijo: ‘Creo; “ayúdame en mi incredulidad.’ “Cuando Jesús vio que se agolpaba una multitud, “reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: “‘Espíritu mudo y sordo, yo te ordeno: Sal de él y no vuelvas a entrar en él.’ “Y después de gritar y de sacudirlo con terribles convulsiones, salió; “y el muchacho quedó como muerto, tanto, que la mayoría de ellos decía: ‘¡Está muerto!’ “Pero Jesús, tomándolo de la mano, lo levantó, “y él se puso en pie. “Cuando entró Jesús en la casa, “sus discípulos le preguntaban en privado: “‘¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera?’ “Y Él les dijo: ‘Esta clase con nada puede salir, sino con oración’”. [Mc 9:14-29]

Y luego en Juan capítulo cuatro, empezando en el versículo cuarenta y cinco.

“Así que cuando llegó a Galilea, los galileos le recibieron, “pues habían visto todo lo que hizo en Jerusalén durante la fiesta; “porque ellos también habían ido a la fiesta. “Entonces vino otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. “Y había allí cierto oficial del rey cuyo hijo estaba enfermo en Capernaúm. “Cuando él oyó que Jesús había venido de Judea a Galilea, “fue a su encuentro y le suplicaba que bajara y sanara a su hijo, “porque estaba al borde de la muerte. “Jesús entonces le dijo: “‘Si no veis señales y prodigios, no creeréis.’ “El oficial del rey le dijo: “‘Señor, baja antes de que mi hijo muera’. “Jesús le dijo: ‘Vete, tu hijo vive.’ “Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo y se fue. “Y mientras bajaba, sus siervos le salieron al encuentro y le dijeron que su hijo vivía. “Entonces les preguntó a qué hora había empezado a mejorar. “Y le respondieron: ‘Ayer a la hora séptima se le quitó la fiebre’. “El padre entonces se dio cuenta que fue a la hora en que Jesús le dijo: “‘Tu hijo vive’. “Y creyó él y toda su casa. Esta fue la segunda señal que Jesús hizo cuando fue de Judea a Galilea.” [Jn 4:45-54]

Uno más: Mateo capítulo 15. Mateo 15, versículo veintiuno.

“Saliendo Jesús de allí, “se retiró a la región de Tiro y de Sidón. “Y he aquí, una mujer cananea que había salido de aquella comarca, comenzó a gritar, diciendo: “‘Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí; “mi hija está terriblemente endemoniada.’ “Pero Él no le respondió palabra. “Y acercándose sus discípulos, le rogaban, diciendo: “‘Atiéndela, pues viene gritando tras nosotros’. “Y respondiendo Él, dijo: ‘No he sido enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel’. “Pero acercándose ella, se postró ante Él, diciendo: “‘¡Señor, socórreme!’ Y Él respondió y dijo: “‘No está bien tomar el pan de los hijos, y echárselo a los perrillos’. “Pero ella dijo: ‘Sí, Señor; “pero también los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos’. “Entonces, respondiendo Jesús, le dijo: “‘Oh mujer, grande es tu fe; “que te suceda como deseas.’ Y su hija quedó sana desde aquel momento.” [Mt 15:21-28]

He leído todos estos pasajes porque tienen algo en común. Y es que todos ellos tienen que ver con padres llevando a sus hijos al Señor. Y nosotros tenemos —estoy seguro— una cantidad de padres aquí hoy, que tienen hijos que necesitan ser llevados al Señor. Y probablemente hay algunos que tienen hijos que ya están en camino, pero aún no han nacido de nuevo. Es un tema relevante. Y quiero ampliarlo un poco más a medida que avanzamos.

Yo podría haber escogido otros versículos que hablaran en general de personas llevando a sus seres queridos al Señor; y vamos a examinar al menos uno de ellos para que sepas que aunque no seas padre o madre, aun así esto es para ti. Pero, particularmente, quiero animar a los padres con respecto a llevar a sus hijos al Señor. Y luego también, a que llevemos al Señor a nuestros seres queridos en general. Y examinaremos algunos versículos sobre eso también.

Pero veamos aquí los paralelismos evidentes que hay en estos casos. En los cuatro, tenemos a padres llevando a sus hijos al Señor. Y eso en sí mismo debería ser un estímulo para nosotros.

Si el Señor no hubiera… piensen lo que habría sido si Él no nos hubiera dado ejemplos en la Escritura, de un padre llevando a su hijo al Señor. ¡Eso habría sido desalentador! Podrías pasar por alto eso. Podrías decir: ‘Bueno, yo sé que Jesús es misericordioso -y así sucesivamente.’ Pero Él no sólo dio un ejemplo, Nos dio un ejemplo tras otro.

Y, efectivamente, tenemos ejemplos de padres llevando a sus pequeños, —incluso a sus párvulos— llevándolos al Señor Jesús. Los discípulos decían: ‘No traigan a esos niños aquí. ‘El Maestro está demasiado atareado para ocuparse de ese tipo de cosas. Él tiene cosas grandes en Su mente’. Y Jesús dijo: ‘No, ‘dejen que estos niños vengan a mí y no se lo impidan.” ‘Ustedes tienen ideas equivocadas acerca del reino.’ Por tanto, Él se agradó de eso; y le llevaban incluso niños de corta edad .

Piensa en si tú fueras madre y tuvieras un recién nacido y pudieras, literalmente, llevar a ese recién nacido a Jesús y dejar que Él pusiera Su mano; me pregunto qué oraba Él. Porque todo lo que Él oraba se hacía realidad, ya saben. Cualquier bendición que Él pusiera en ellos, acontecía. Y Él los bendecía. Ponía Sus manos en ellos y los bendecía.

Y hay un quinto relato. No lo he leído todavía, quiero leerlo sólo a modo de estímulo adicional en relación a padres e hijos.

Así que, ejemplos en los evangelios de padres llevando a sus hijos y de personas llevando a sus seres queridos al Señor.

Un segundo paralelismo que vemos en estos casos: Cada uno de ellos era un caso extremo. Es como que Dios quiere animarnos cuando dice: ‘No importa lo mala que es tu situación; no importa cuán imposible es la situación. ‘Estoy ocupado escuchando a los padres que me traen a sus hijos.’

Y si sólo piensas en esto, en dos de estos casos los niños estaban endemoniados. Un niño estaba tan mal, dice que con frecuencia había sido lanzado al fuego y al agua para destruirlo. En otras palabras, cada vez que este niño estuviera cerca de agua sus padres tenían que estar siempre vigilando por temor a que el diablo fuera a matarlo; y cada vez que estuviera cerca de un fuego. Acá tenemos a esta familia —tenemos a este niño— dice que había estado ocurriendo por mucho tiempo; el padre dice que desde la niñez. Así que no estás hablando de tu familia sentada por ahí y disfrutando la fogata y mirando estos carbones candentes, porque el diablo va a tratar de lanzar a este niñito a esos carbones.

Piensa en la presión que hay sobre una una familia que ha vivido con eso por años. Había estado sucediendo por años. Y era una situación imposible. Él dice que a menudo —en palabras del padre, él dice: “y siempre que se apodera de él, lo derriba, y echa espumarajos, cruje los dientes y se va consumiendo.” Figúrense viendo eso una vez, pero ellos lo habían visto durante años. Situación imposible.

Este otro de la mujer cananea en Mateo 15. No estamos seguros de cuán extremo que era el caso de su hija, pero ella dice: “mi hija está terriblemente endemoniada.” Ella no dice solamente: ‘Mi hija es molestada por el diablo de vez en cuando.’ “Ella está terriblemente endemoniada.”

Así que, dos casos extremos relacionados con cosas demoníacas.

Y luego estos otros dos casos de niños al borde la muerte.

Vienen a Jesús y dicen: “Mi hija está al borde de la muerte.” ‘Mi niñita está al borde la muerte’. Nunca he experimentado eso. Conozco gente en el campo misionero, he leído relatos, biografías de misioneros que han perdido un hijo tras otro. Y entonces aquí tienes a tu hijo, él cae enfermo, no tienes los medicamentos apropiados, y estás orando y tratando de hacer todo lo que puedes para ayudarlo. Y finalmente empiezas a darte cuenta : ‘Mi hijo, mi niño, va a morir. Mi hija va a morir.’ Y esa es la situación en la que estaban estas personas.

De hecho, mientras Jesús va, dicen que aquella niña murió. Así de cerca estaba ella de morir cuando este hombre va a Jesús desesperadamente. En el caso que vamos a ver en un momento —que aún no he hecho que lo lean— en ese caso, el niño ya había muerto. Y la mujer no le estaba pidiendo a Jesús que levantara a ese niño, porque no había ninguna esperanza. Era una situación completamente imposible. De modo que en cada uno de estos casos tienes a alguien llevando a su ser querido, particularmente hijos, al Señor. Cada caso es una situación imposible y en cada caso Jesús tiene compasión de ellos y los escucha.

Entonces, amados, eso debería significar algo para ustedes. Si tienes a un ser querido que está en una situación desesperada debería significar algo para ti el que en cada caso Él tuviera compasión. ¡Un gran estímulo!

Muy bien, esos son los paralelismos evidentes o superficiales entre estos casos. Pero quiero profundizar un poco más y mirar a las cosas que tienen en común, o que al menos son enfatizadas en estos diferentes relatos para que nos puedan ayudar.

En primer lugar, en cada uno de estos casos había súplicas fervientes por parte de los padres —en cada uno de estos casos. Había una súplica desesperada, insistente.

En este caso de Jairo, dice: ‘En cuanto lo vio, se acercó y le dio la mano y dijo: ‘Señor, ojalá pudieras hacer algo por mi hijo.’ No fue eso, ¿verdad? Al verlo, se postra en tierra y le suplica fervientemente: ‘Señor, ven. ‘Mi niñita está al borde de la muerte.’ “Mi hijita está al borde la muerte.[Mc 5:23] te ruego que vengas y pongas las manos sobre ella para que sane y viva.”

Este niño endemoniado… este hombre viene a Jesús y dice: “Pero si tú puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros y ayúdanos.” [Mc 9:22] Y dice: ‘Al instante el padre del muchacho gritó y empezó a decir: “Creo; ayúdame en mi incredulidad.” “Ten misecordia de nosotros.” [9:24 y 22] Este oficial del rey, dice: [Jn 4:47] “Cuando él oyó que Jesús había venido de Judea a Galilea, fue a su encuentro y le suplicaba que bajara y sanara a su hijo…” Bueno, eso no parece demasiado extremo, excepto porque fue a Él; para llegar a Jesús tuvo que caminar siete horas.

Así que —de nuevo— esta desesperación, esta súplica ferviente. Una caminata de siete horas, para pedirle a Él que bajara y sanara a su hijo, porque estaba al borde de la muerte. Jesús empieza a hablarle: “Si no veis señales y prodigios, no creeréis.” [Jn 4:48] Era como si no tuviera tiempo para hablar de eso. Él sólo gritó: “Señor, baja antes de que mi hijo muera.” [4:49] Estaba desesperado.

Y la mujer cananea; déjenme leérles algo de eso de nuevo. En el versículo veintitrés dice: [Mt 15] “Y acercándose sus discípulos, le rogaban, diciendo: ‘Atiéndela, pues viene gritando tras nosotros.’” Ella estaba gritando, y estaba gritando; empezó a gritar diciendo: [Mt 15:22] “Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí;”

Y de nuevo en el versículo veinticinco: “(ella) se postró ante de Él diciendo: ‘¡Señor, socórreme!’”

Así que, amados, tenemos que estar suplicando fervientemente al Señor por nuestros hijos. y en favor de nuestros seres queridos. Y si eres un padre o madre que tiene un hijo perdido, Te animo a encontrarte con algún otro padre o madre que esté dispuesto a orar contigo específicamente.

Había un… mencioné esto en… bueno, en realidad, otro hermano me había dicho… estaba contando de… era pastor en Michigan, creo, y él me contó que ellos estaban empezando a preocuparse por uno de sus hijos y se encontró con otro hombre en la iglesia que también tenía un hijo perdido y empezaron a orar juntos específicamente por esos niños. Y Dios intervino y escuchó el clamor de ellos. Y cuando ese hermano me contó eso me puse a pensar: “¿Qué estoy haciendo?”

Quiero decir, como que dejamos de esforzarnos y pensamos: “Bueno, eventualmente algo va a suceder por osmosis.” ¡Tú no sabes eso! Y la situación es desesperada. Así que mencioné esto en la reunión de oración y dije: ¿alguien quiere orar conmigo? Bueno, hubo un hermano que dijo que sí, que lo haría. Así que hemos estado reuniéndonos semana tras semana; y uno no pasa mucho hablando. No vamos ahí a pasar horas y horas; en este caso estamos ahí para llevar esto ante el Señor otra vez.

Y dices: “Bueno Señor, aquí estamos.” Estamos llamando a la puerta. Tú dijiste: Todo el que pide recibe y aquel que busca encuentra y a aquel que llama a la puerta se le abrirá. Señor, de nuevo estoy aquí. Estoy tocando a la puerta esta noche por esta persona. Estoy golpeando, Señor. Estamos aquí golpeando. Tú nos ves; estamos aquí de nuevo.”

Estamos aquí otra vez esta semana. Y, amados, de seguro habrá alguien que se va a reunir contigo; y puedes decirlo y puedes ir ante el Señor semana tras semana. Oración especial por ese ser querido, quienquiera que sea.

Ahora, permítanme decirlo de nuevo; esto no es sólo para padres con hijos. Quiero animar particularmente a los padres con hijos. Y Dios trajo esto a mi mente hace un par de semanas, tal vez porque yo debía compartir este mensaje aquí. Pero es más que eso. Un ejemplo —no sé si necesitamos volver a ello— pero ustedes recuerdan el ejemplo en Lucas cinco, donde cuatro amigos llevaron a ese paralítico al Señor. Muy bien, luego tenemos aquí este caso de sólo amigos. Hay muchas personas que están en situaciones terribles que tienen cuatro amigos que les aman, que podrían llevarlos al Señor en oración.

Y ustedes recuerdan a esos cuatro amigos; llevaron a ese hombre —a ese paralítico— a Jesús. Y por tanto hay otro ejemplo.

Así que, yo sólo los animaría. En cada uno de estos casos hubo un ruego ferviente, por parte de aquellos que amaban a esa persona y los llevaron al Señor: una súplica ferviente.

En segundo lugar, en cada uno de estos casos hubo persistencia; de por medio hubieron dilaciones agonizantes, y la persistencia y la perseverancia estuvieron presentes.

Piensen en la hija de Jairo, ¿de acuerdo? Dice ahí en ese pasaje de Marcos cinco que ellos comenzaron… Ya saben, él vino a Jesús y las cosas están en una condición desesperada y él clama a Jesús, se postra a Sus pies rogándole fervorosamente diciendo: ‘Mi hijita esta al borde la muerte. Te ruego que vengas.’ Y dice que “Jesús fue con él; y una gran multitud le seguía y le oprimía.”

Bueno, ya saben como fue. Ahí estaba esa mujer que había tenido un flujo de sangre por doce años y probablemente estaba arrastrándose a través de la multitud para poder pasar. En cualquier caso, ella está débil. Y está desesperada por llegar hasta Jesús. Y esa mujer viene y toca el borde de Su manto y dice que Jesús se dio cuenta de que había salido poder de Él. Y Él se vuelve y le habla a la mujer y dice: “¿Quién me tocó?” Los discípulos dijeron: “Señor, hay gente oprimiéndote y presionado ¿y Tú dices ‘Quién me tocó?’” Jesús dijo: ‘No, me di cuenta de que alguien me tocó. No solamente me empujaron, me tocaron y salió poder de Mí.’ Y entonces la mujer viene y cuenta su historia y todo…

Ahora, piensen en esto. Acabamos de leer eso, pero dénse cuenta de lo que está pasando Este padre viene, su hija está al borde de la muerte. Sería como si tu hijo estuviera asfixiándose; tú te das cuenta de que va a morir si no lo llevas a Urgencias y sales y lo metes al auto y partes tan rápido como puedes y te encuentras con un embotellamiento Eso es lo que sucedió aquí. Este hombre está desesperado y Jesús le está hablando a esta mujer. Y quiere correr, y no pueden correr porque están abriéndose paso entre una multitud.

Y mientras todo esto está sucediendo, los hombres vienen del otro lado y dicen: ‘Olvídalo, Es demasiado tarde. ‘No molestes más al Maestro. Ella ya está muerta.’ Bueno, él tuvo que persistir. Y hubo demoras, esperas angustiantes.

Este niño endemoniado, el padre llevó al niño a los discípulos y, por cierto, a los discípulos se les había dado autoridad para expulsar demonios y lo habían hecho muchas veces. Y el padre llega ahí con el niño, y ellos no pueden hacer nada.

Piensa en esto. El demonio lo sacude con una convulsión —y aquí está ocurriendo justo enfrente de ellos— y Jesús no hace nada. Él empieza a hacerle preguntas: “¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto?”

¿Ves las demoras?

Este oficial del rey. Jesús empieza a hablar sobre la incredulidad de la gente y así sucesivamente, y el sólo dice: “Señor, baja antes de que mi hijo muera.”

Demoras y persistencia.

Esta mujer cananea -Mateo capítulo15- persistencia. ¿Comprenden que esta mujer…? y en verdad podríamos pasar todo el tiempo en este único relato, pero ella empieza… déjenme volver a ese texto y les leeré parte de eso otra vez. dice: ”una mujer cananea que había salido de aquella comarca, comenzó a gritar, diciendo: “Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí; mi hija está terriblemente endemoniada’. “Pero — Pero ¿qué?— Él no le respondió palabra.”

Así que, muchas veces, ahí es donde la gente desiste. Empiezas a ir al Señor, clamando a Él por algún motivo y Él está completamente silencioso.

Y ella persisitió y persistió más allá de Su silencio. Él camina como si ni siquiera, como que no puede oírla. Ella está gritando —dice eso— está gritando: ‘¡Ten misericordia de mí, Hijo de David, ten misericordia de mí!’ Y ella continúa.

Quiero decir, si yo lo dijera dos o tres veces… Bueno, siendo realistas, de veras; aquí están el Señor Jesús y Sus discípulos y tú estás allá haciendo un escándalo frente a todo el mundo, gritando: ‘¡Ten misericordia de mí, Hijo de David!’ y Él no se da vuelta y ni siquera te mira; Él sencillamente sigue caminando. Es como: ‘¿Quién es esa poquita cosa ahí, llamándome?’ Quiero decir, así es como te sentirías.

Y los discípulos —ella insistió a pesar del silencio del Señor— y a continuación no hace caso de los discípulos, cuando ellos la desalientan. Y ellos finalmente van al Señor y dicen: ‘Ella sigue gritando.’ Dice: “ Y acercándose sus discípulos, le rogaban, diciendo: ‘Atiéndela, pues viene gritando tras nosotros.‘ Ellos se cansaron de eso. Ella insistió, sin hacer caso de los discípulos.

Así que ella insiste a pesar del silencio del Señor; luego no toma en cuenta a los discípulos, quienes deberían haber estado animándola. Ya sabes : ‘Tú podrías tener ayuda de Jesús.’ Ellos no la estaban animando, estaban desalentándola. y entonces ella insiste, a pesar de la respuesta del Señor. Porque ¿qué le respondió el Señor? Él dice: “No he sido enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel” y tú no eres una de ellas.

¿Qué harías tú? ¿Desistirías, llegado a ese punto? Quiero decir, primero Él te ignora. Luego Sus discípulos te desalientan. Y después Jesús, cuando responde, dice: “No he sido enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel”.

Y ella continúa gritando.

Ahora, amados, aquí está la cuestión. La gente dice: ‘Bueno, ¿cómo sé si mi hijo está entre los elegidos? ¿Como sé si este ser querido ha sido elegido?’ Muy bien, mira esto. Jesús específicamente le dice a ella: “Fui enviado sólo a las ovejas perdidas de la casa de Israel”. Es casi como si el Señor mismo estuviera diciendo: ‘Soy enviado a los elegidos y tú no eres una de ellos.’

¿Y qué hizo la mujer? ¡Gritó más todavía! En otras palabras, la pregunta es: ¿Puedes vivir con la idea de ese hijo o ese ser querido yendo al infierno? ¿Puedes vivir con eso? ¿Puedes aceptar eso? ¿O estás determinado, por la gracia de Dios, a que vas a seguir tocando a esa puerta hasta que Él abra la puerta? Esa es la actitud que Dios quiere que tengamos.

Tú dices: ‘¿Qué si ellos no están entre los elegidos?’ ¡No me importa si son elegidos o no! Dios es un Dios que responde la oración. Y Jesús nos ha animado a ir a Él por esa persona. Él es compasivo: “Yo no me complazco en la muerte de nadie —declara el Señor Dios—.” [Ez 18:32] ¡Él lo dijo! Eso es suficiente.

Yo decía: ‘Señor, Tú no te complaces en la muerte de nadie, Tú no te complaces en la muerte de nadie. Y estoy golpeando esa puerta otra vez.’ Ésa es la actitud de esta mujer sirofenicia. Ella no iba a echarse para atrás. Ella perseveró, ignoró la respuesta negativa del Señor y luego hizo caso omiso de Sus insultos. Él dijo: “No está bien tomar el pan de los hijos, y echárselo a los perrillos.” [Mt 15:26]

¿Y qué hizo ella? Prácticamente, ladró; es lo que ella hizo. Ella dice: ‘Eso es cierto Señor. Soy un perrillo.’ “pero también los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.”

Muy bien, en cada caso está involucrada la persistencia. Súplica ferviente en cada uno de los casos.

Piensa en estos… mira, de nuevo, si tú no tienes un hijo perdido o un ser querido en tales circunstancias, piensa en algún otro ser querido perdido. Quizás algunos de ustedes, jóvenes, tienen carga por sus padres. Piensa en esos cuatro amigos llevando a este hombre al Señor, a este paralítico al Señor. Ellos persistieron. ¿Te das cuenta de lo que leemos a través de ese relato? Dice que llegaron a la casa y la casa estaba llena.

Así que en este caso tenemos una casa bastante llena. Visualiza cada lugar transitable, repleto. de tal manera que no hay ni por donde pasar.

Y hay una multitud parada afuera de la puerta y ellos llegan con su amigo. ‘Bueno, esto no va a funcionar hoy; más vale que volvamos a casa. Hoy no vamos a poder acercarnos a Jesús.’ ¿Es eso lo que dijeron? Ellos no iban a desistir.

Y entonces qué hicieron, se subieron al techo; y ustedes saben cómo se hacían esas casas con techos planos tenían tejas y las tejas se podían sacar. Dice que lo bajaron a través del techo. Bueno, sólo leímos eso y no reflexionamos en lo que eso significa.

Pero piensen en cómo sería si, mientras estoy parado aquí, alguien estuviera haciendo un agujero en el techo y estuviera cayendo tierra, paja y todo lo demás; y acá este tipo empieza a bajar del techo con cuerdas. ¡Es un tanto perturbador para el predicador!

Y a ellos no les importó. No les importó cuánto perturbara al Señor. Ellos querían llevar a ese amigo hasta Jesús. ¿Ven eso? Ellos persistieron.

Dijeron: ‘Mira, hay una multitud demasiado grande; no hay nada que podamos hacer. Simplemente haremos un agujero en el techo y lo bajaremos.’ ¡Ellos no se van a detener! Había desesperación por mediar por su ser querido, y persistencia. Y eso me lleva al tercer punto. En cada uno de estos casos, la fe estaba de por medio.

Piensen en Jairo. Jesús oye lo que se está hablando; Él dice: “No temas, cree solamente.” ¿Ven?, Jesús está enfatizando eso. Cree solamente. Y él dice —oh, es en el caso del niño endemoniado que dice— “Señor, yo creo”. Déjenme leer eso. El mismo énfasis en Marcos 9.

Marcos 9:19: “Respondiéndoles Jesús, dijo: “‘¡Oh generación incrédula! ‘¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar?’” Y luego, el padre dice en el versículo veintidós: “Pero si tú puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros y ayúdanos.” Y Jesús dijo: “Todas las cosas son posibles para el que cree”. ¡Sorprendente declaración! ¡Todas las cosas son posibles! “el padre del muchacho gritó y dijó: ‘Creo; ayúdame en mi incredulidad’”. Así que, ¿ves el énfasis aquí? Casi sin límites. “Todas las cosas son posibles para el que cree”.

Un poquito después en Marcos dice: “Por eso os digo que todas las cosas por las que oréis y pidáis, creed que ya las habéis recibido, y os serán concedidas.” [Mc11:24]

No podemos entender esto, ¿no es cierto? Pero creer es un énfasis de Jesús.

Este oficial del rey, ustedes recuerdan que Jesús dice: “Si no veis señales y prodigios, no creeréis.” ¿Ven?, el mismo tipo de problema.

Y después que el niño es sanado —déjenme leérselos, no puedo citarlo. Ese pasaje que vimos en Juan cuatro. Después que es sanado, dice: “El hombre,”… bueno, primero Jesús dice: “Vete, tu hijo vive. Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo y se fue.” Así que él creyó. Y luego, él se encuentra con los siervos que venían y dice: “El padre entonces se dio cuenta que fue a la hora en que Jesús le dijo: ‘Tu hijo vive’. Y creyó él y toda su casa.” Así que, hay un énfasis en el creer.

Llegas a esta mujer sirofenicia —esta mujer cananea— la misma cosa. Él dice: “Oh mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas.” ¿Ven esto? Énfasis en creerle a Dios.

Bien, tú vas a Dios y simplemente entrecierras los ojos con mucha fuerza y sólo le crees a Él y eso es todo lo que tienes que hacer. Pero no funciona así, ¿verdad? Nosotros somos incapaces de creer. Y tenemos que pedirle a Dios que nos dé, que haga algo en nosotros, para que seamos capaces de involucrarnos en parte de esta realidad.

Y uno sólo tiene que ir a Dios y decir: ‘Señor, no sé cómo hacer esto. ‘Pero quiero creer, Quiero ser partícipe de lo que Tú estás diciendo, de estas asombrosas promesas que están en Tu Palabra.’

Escuchen lo que Jesús dijo: “Todas las cosas que pidan en oración, creyendo, recibirán.” [Mc 11:24] ¿No es asombroso eso? ¡Una y otra vez este énfasis en poner nuestra fe en Él!

Y ellos llegan ahí y está este niño endemonidado que ha sido lanzado al fuego y al agua; es un caso terrible. Y Jesús no se acerca a los discípulos y dice: ‘Oh, entiendo. ‘Es en verdad un gran sustento cuando le crees a Dios. Es impresionante que le creas a Dios’.

Esa es nuestra actitud. Eso es lo que nosotros pensamos. Pensamos que es una gran cosa cuando le creemos a Dios.

Jesús se acerca a esos discípulos y dice: ‘¡Oh, incrédula, qué clase de pervertida generación!” ¡¿Qué es esto?! ¿Se fijan?, tenemos que renovar nuestras mentes para darnos cuenta de que la incredulidad no es normal, es perversa! Y que lo que debería ser normal es la fe ¡y es increíble cuán incrédulos somos! Ese es el punto de vista de la Biblia. Bien, en cada uno de estos casos, súplica ferviente. En cada uno de estos casos, perseverancia por un tiempo largo. Y en cada uno de esos casos, fe.

Ahora quiero leerles el quinto —que no he leído antes— y puede que ustedes quieran ir a ese texto. Lucas capítulo siete, y leo esto sólo para para que los aliente. Lucas capítulo siete, versículo 11.

Lucas capítulo siete, versículo 11. “Aconteció poco después que Jesús fue a una ciudad llamada Naín; y sus discípulos iban con Él acompañados por una gran multitud. “Y cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, he aquí “sacaban fuera a un muerto, hijo único de su madre, y ella era viuda; “y un grupo numeroso de la ciudad estaba con ella.” ‘Y cuando el Señor vio el cadáver, tuvo compasión.’ ¿Es eso lo que dice? “Al verla, El Señor…” Ella es viuda. Su esposo ha muerto. Este es su único hijo.

“Al verla, el Señor tuvo compasión de ella, y le dijo: No llores. Y acercándose, tocó el féretro;” o camilla; en realidad, féretro es una palabra defectuosa. Quiero decir, no representa lo que era. Lo estaban transportando en una camilla.

Y acercándose, tocó la camilla; “y los que lo llevaban se detuvieron. “Y Jesús dijo: Joven, a ti te digo: ¡Levántate! “El que había muerto se incorporó y comenzó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre.” Se lo entregó a su madre. “El temor se apoderó de todos, y glorificaban a Dios, diciendo: “‘Un gran profeta ha surgido entre nosotros, “y: Dios ha visitado a su pueblo. Y este dicho que se decía de Él, se divulgó por toda Judea y por toda la región circunvecina.” [Lc 7:11-17]

Bueno, leí esto por sí solo porque esta mujer no estaba pidiendo ayuda; ya era demasiado tarde para pedir ayuda. Y puede que eso sea incluso más alentador, porque se nos dice por qué Jesús levantó a este hijo de entre los muertos. Y la razón es: Él sintió compasión por ella. Versículo trece: “Al verla, el Señor tuvo compasión de ella.” Él tuvo compasión de ella.

Y eso me lleva al cuarto punto. Y es que, en cada uno de estos casos, el Señor Jesús tuvo compasión; y Él tuvo compasión de los padres.

Ahora, piensa en esto: Tenemos a Jairo. Su hija ha muerto. Jesús dice: “No temas, sólo cree.” La hija estaba muerta; no estaba en agonía. Era el padre el que estaba en agonía. Y Jesús tiene misericordia del padre y dice: “No temas, cree solamente.” [Mc 5:36]

El padre del niño endemoniado, Marcos 9:22, “si tú puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros y ayúdanos.” Él no dijo: ‘Ten misericordia de mi hijo’, dijo: “¡Ten misericordia de nosotros!” ¿Quién es el ‘nosotros’? Bueno, es su hijo, claro; pero también son él y su esposa, y los hermanos y etc. Todos los implicados en la vida de ese niño. “Ten misericordia de nosotros.” Y ven lo que es “¡Ten misericordia de nosotros!” ¡Compasión! “¡Ten misericordia de nosotros y ayúdanos!”

Este oficial del rey: “Señor, baja antes de que mi hijo muera.” Está pidiendo: ’¡Es mi hijo!’ Esta pidiendo compasión para sí mismo.

La mujer cananea. Esto es algo tan glorioso. Mateo quince, versículo veintidós. “Y he aquí, una mujer cananea que había salido de aquella comarca, comenzó a gritar, diciendo: ‘¡Ten misericorida de mi hija!’ No. “¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí; mi hija está terriblemente endemoniada!”

Versículo veinticinco: “Pero… ella, se postró ante Él, diciendo: ‘¡Señor, socórreme!’” ¡Socórreme! ¿De acuerdo?

Ese hijo, ese amado, ese padre -no hay ninguna razón en el mundo por la que Dios tuviera misericordia de ellos. Ellos merecen estar en el infierno. Pero tú no estás yendo para que Dios los escuche a ellos. Estás yendo para que Él te escuche a ti. Tú eres Su hijo; ¡Él te ama!

Y vas a Él y dices: ‘¡Señor, ten misericordia de mí! ¡Ten misericordia de mí! Mi hijo, mi hija, mi madre, mi padre, está terriblemente endemoniado.’ Compasión.

Sólo piensa un minuto en esta viuda de Naín, a cuyo hijo el Señor levantó de los muertos. [Lc 7] Ella no estaba pidiendo, ella no estaba creyendo. Todo lo que estaba haciendo era sufriendo. Estaba doliéndose; era todo lo que estaba haciendo. Esta única cosa que se nos dice que motivó al Señor Jesús: Su compasión por esta mujer. Esa es la única cosa. Él vio sus lágrimas. “No llores” [Lc 7:13]

En otras palabras, amados, estamos tratando con un Salvador compasivo. No estamos tratando con algún dios odioso, un dios malo, a quien no le importamos nosotros, ni nuestras cargas y preocupaciones. Él es compasivo y tuvo compasión de ella. ¡Movido a compasión!

Aquí hay una mujer que no le está pidiendo nada a Él. Es sólo una viuda que ha perdido a su único hijo. Y todo lo que hacía era afligirse, sufrir y llorar.

Lo que estamos haciendo cuando vamos al Señor con nuestros seres queridos es que le estamos pidiendo a Él que tenga misericordia de nosotros por la agonía de nuestras almas en relación con ellos. y Él es compasivo.

Escuchen estos. No buscaremos las referencias, sino escuchen”

Mateo 9:36 “Y viendo las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban angustiadas y abatidas como ovejas que no tienen pastor.”

Mateo 14:14 “Y al desembarcar, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos y sanó a sus enfermos.”

Mateo 15:32 “Entonces Jesús, llamando junto a sí a sus discípulos, les dijo: ‘Tengo compasión de la multitud, “porque hace ya tres días que están conmigo y no tienen qué comer; “y no quiero despedirlos sin comer, no sea que desfallezcan en el camino.’”

Mateo 18:27 “Y el señor de aquel siervo tuvo compasión, y lo soltó y le perdonó la deuda.”

Mateo 20:34, ahora, todos estos están en Mateo. “Entonces Jesús, movido a compasión, tocó los ojos de ellos, y al instante recobraron la vista, y le siguieron.”

No es… no es un asunto de: ‘Me pregunto si esto traería más glora a Dios, sanarlos o no. Ahora, si ello trae más gloria a Dios, creo que los voy a sanar.” Esa no fue la forma en que ocurrió. Él los mira y es movido a compasión por estas personas.

Marcos 1:41 “Movido a compasión, “extendiendo Jesús la mano, lo tocó, y le dijo: Quiero; sé limpio.”. Un leproso. En Lucas 10:33 “Pero cierto samaritano, que iba de viaje, llegó adonde él estaba; y cuando lo vio, tuvo compasión,”

Y Lucas 15:20 “Y levantándose, fue a su padre. Y cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y sintió compasión por él, y corrió, se echó sobre su cuello y lo besó.”

Estamos tratando con un Salvador compasivo y un Dios compasivo.

La Biblia dice: [Sal 103:13-14] “Como un padre se compadece de sus hijos, así se compadece el Señor de los que le temen, “Porque Él sabe de qué estamos hechos, …que somos sólo polvo.” Un viento que pasa, y no vuelve.[Salmo 103:13-14]

Asi que, quiera Dios ayudarnos a rogarle con insistencia persistentemente y con convicción en favor de nuestros seres queridos, apoyándonos en el hecho de que Él es compasivo. Él es un Salvador compasivo.

Amén.