Cristo Reemplaza a Moisés como Legislador

Categoría: Corte de Sermon

Cristo reemplaza a Moisés como legislador, tal como reemplazó otros símbolos representativos de algo figurado del Antiguo Testamento. Moisés era una sombra, pero Cristo es la sustancia. Moisés le dio leyes a una nación civil constituida por personas mayoritariamente no regeneradas. Cristo entregó leyes para una nación de personas completamente regeneradas que conocen al Señor, y en quienes habita el Espíritu Santo.


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Transcripción

Cristo absorbe a Moisés y lo reemplaza como legislador. Al igual que absorbe y reemplaza a Aarón como sacerdote, y absorbe y reemplaza a David como rey. ¿Es Cristo un verdadero sacerdote? Él es el único verdadero Sacerdote que ha existido. Aarón sólo estaba haciendo cosas con carneros y cosas. No estaba verdaderamente intercediendo ni quitando el pecado. Aarón era una sombra, Cristo es la realidad, ¿se fijan? El único real sacerdote que vivió siempre fue el Señor Jesucristo. ¿Era Rey Él? Sí. Él es el único Rey que ha habido. Él es el Rey de reyes y Señor de señores. Todo lo que cualquier otro rey —David, Salomón, o quien fuera— fueron solo pequeñas sombras. Ellos eran hombres débiles. Ahora, amados, escuchen esto: ¿Es Cristo el Legislador? Sí, Él es el único Legislador que siempre ha existido. Moisés era la sombra. Él es Aquel que habla las mismas palabras de Dios. Eso te da una perspectiva un poco diferente acerca del Sermón del Monte. La gente dice: “Bueno, todo lo que Él hace ahí es corregir ideas judías falsas acerca de lo que dijo Moisés”. No, no está haciendo eso. “Tú has oído eso de hacer juramentos. Yo te digo ‘no lo hagas nunca’”. ¿Cómo es que eso corrige ideas falsas? ¿Ves? “Ustedes han oído que se dijo: ‘No cometerás adulterio’. Yo les digo que todo el que mire a una mujer para codiciarla ya cometió adulterio”. La ley de Moisés no estaba hablando de eso. Estaba hablando sobre una nación civil ejerciendo la pena de muerte por un acto real de adulterio. En Israel un juez no tenía manera de saber si alguien cometía adulterio en su corazón. Eso no significa que en ese entonces estaba bien. De hecho, aprendemos de Job que él no miraba a una mujer. Pero el hecho es que la ley mosaica misma estaba lidiando con una nación civil. ¿Qué tenemos nosotros ahora? Bueno, ese monte era glorioso; donde Dios dio esa ley escrita por el dedo de Dios; pero si tienes ojos para ver, había algo más glorioso que eso. De poder elegir, ¿me habría gustado estar en ese monte y ver ese monte en llamas y todo eso? No. Me habría gustado estar en el Sermón del monte, donde Dios encarnado se sentó y dijo: Yo les digo… Ustedes han oído esto, pero Yo les digo… ¿Qué está haciendo Él ahí? Está diciéndonos cosas más profundas, sí; pero lo que está haciendo es dándonos las leyes de Su reino. Y estas son leyes que nunca pueden ser dadas a una nación civil —a una nación física de judíos mayoritariamente no regenerados. La mayoría de ellos no eran regenerados. Miren la forma en que vivían. Pero Él le está dando leyes a una nación de personas 100% regeneradas, que conocen al Señor y son habitadas por el Espíritu. Hay cosas que son absolutamente imposibles para cualquiera que no esté empoderado por la misma vida de Cristo viniendo desde fuera de sí mismos y llenándolos de fuerza para hacerlo. Y estas no son 1, 2, 3, 4… Son guías. Están diciendo que si alguien te abofetea en una mejilla, le ofrezcas la otra. Bueno, ¿qué significa eso exactamente? Me engañaron por Internet… ¿Ves?, Él nos está dando principios de vida que operan en un reino diferente. Y la idea de ir allá afuera al mundo y decir: “Bueno, tenemos que imponer el Sermón del Monte al mundo”. Eso es bobería. Eso es lo que dice el pacifismo. Eso es bobería. El mundo no va a vivir de acuerdo a ese estándar. No puede. Y luego tienes a otras personas que vienen y dicen que necesitamos imponer la ley de Moisés en el mundo. No entendiendo para nada la idea de que fue dada a una nación física bajo una teonomía, bajo una teocracia, donde uno podía acudir a Dios y decir, ¿qué tenemos que hacer en esta situación? Dios dice que tiene que ser apedreado hasta que muera. No tenemos eso ahora. Eso aplicaba a la nación de Israel. Eso se acabó. Esto aplica a una nación espiritual. El Sermón del Monte. Y esa es la iglesia. No aplica a este mundo. Es imposible que ellos puedan vivir de esta forma. Es un milagro cada vez que nosotros lo vivimos en alguna medida. Es increíble. ¿Te acuerdas que en Deuteronomio 13 Dios dice que si tu amigo entrañable, o la esposa a la que amas, trata de desviarte hacia otro dios, qué se supone que hagas? ¿Recuerdas cuál es la pena? ¿Alguien? Apedréalos hasta que mueran. Tu mano será la primera. No perdonarás su vida ni te compadecerás. Así que, si vivieras bajo el antiguo pacto, no vienes y comunicas en la reunión de oración: “Por favor oren por mi esposo; se hizo Testigo de Jehová”. No haces eso. El mandato de Dios era apedrearlo hasta la muerte. Y tú tenías que ser el primero. Tú dices: “Esa es una mala ley”. No, era una ley perfecta, era una ley maravillosa para la situación en la que fue dada. Porque Él está refrenando, está enseñando, Él está tomando a estas personas que están en pañales y en la etapa de la niñez y las pone bajo un tutor estricto por su propio bien. ¿Y qué dijo Él? Entonces todos escucharán. Nadie va a hacer eso otra vez. Él los está refrenando a través de la ley. Está tratando de enseñarles principios básicos de bien, mal y verdad para preservar algún resto de entendimiento hasta que viniera el Mesías. Pero nosotros estamos en un reino diferente ahora. Es algo increíble. No estamos en ese reino donde apedreamos a nuestro cónyuge hasta que muera. Estamos en el reino donde venimos y compartimos en una reunión de oración y empezamos a orar por ellos. Amados, el cristianismo está hecho para florecer en una sociedad pluralista donde la gente nos vapulea. No es magisterial: “Vamos a matar a estos homosexuales”. Esa no es en absoluto la forma. Ahora estamos en un reino donde la bendición... Dios le enseña a Abraham —lo bendice— con todas estas bendiciones físicas, para hacernos saber que Él bendice a aquellos que sirven a Dios. Y lo hace aún hoy de diversas formas. Pero cuando llegas al cristianismo, Él desea que crezcas lo suficiente como para que te des cuenta de que alguien como el apóstol Pablo puede no tener donde recostar su cabeza. Y él dice que muchas veces sin dormir y hambriento. Y quiere que crezcamos lo suficiente como para darnos cuenta de que la bendición de Dios reposa poderosamente en ese hombre. ¿Ven cuánto más maduro era él? Pablo dice en Gálatas 3, próximo a Gálatas 4, dice: “ahora ustedes son hijos. Ustedes ya no están bajo ese tutor. Tienen el Espíritu de adopción. Son hijos adultos. Mi hijo mayor es treintañero ahora. No tengo una lista, ya no le digo más: “Tienes que amarrarte los cordones de los zapatos”. No lo llamo por teléfono en la mañana: “Ponte los zapatos”. Y “tienes que cepillarte los dientes”. “¿Te acordaste de cepillarte los dientes?” “No pongas tu chicle debajo de la mesa”. ¿Qué es esto? Muchas, muchas menos reglas y regulaciones. Mucho, mucho mayor responsabilidad. Nuestra responsabilidad, amados, es tan grande, que no podemos comprenderla. Él ha abierto las puertas. Él dice: “Te quito todas esas leyes”. “Ahora, sé como Yo”. Es difícil de creer. Somos libres. Pablo dice que eres libre de la ley. Es asombroso. Está lidiando con los corintios hablando sobre inmoralidad. Perfectamente pudo citar... la Biblia dice en la ley de Moisés: “No cometerás adulterio”. ¿Qué está haciendo? Lidiando con los corintios, la cultura más inmoral en derredor, y empieza hablándoles acerca de… Les dice: “Ustedes son el templo del Espíritu Santo”. Una manera totalmente diferente de acercarse a todo. La ley de Cristo aventaja la ley de Moisés tanto como la filiación aventaja a la esclavitud. Es tanto como eso. La ley de Moisés refrenaba y restringía a una nación civil, física, de personas en su mayoría no regeneradas. Las mantenía en jaque por su propio bien, era perfecta para el escenario en el cual fue dada. Pero ahora estamos en un reino que es increíble, en términos de la libertad y la responsabilidad que se nos ha dado. Así que Jesús, al decir cosas como “Si te golpean en una mejilla vuélveles la otra”. “Ustedes han oído que se dijo: “No cometerás adulterio”. Esto se extiende hasta tus pensamientos. Trata de manera radical con esto. “Has oído que no debes asesinar”. Él dice: “Yo te digo que si tienes odio en su corazón ya eres asesino”. Y Juan dice en 1 de Juan “sabemos que ningún asesino tiene vida eterna”. Uno no se para a decirle a un grupo de cristianos: “Los cristianos no deberíamos odiarnos unos a otros de la manera que lo hacemos. Si odias a la gente, no eres cristiano. Sabemos que hemos pasado de muerte a vida porque amamos a los hermanos. Esa es la ley escrita en el corazón. Bien, ya casi termino con esto. Bueno, después de lo que le oí decir a él, voy a tomar esto y voy a tratar de llegar al lugar correcto. “Esta gran parte de la Biblia, simplemente voy a echarla fuera. Ahora estamos en el nuevo pacto”. No, eso es absolutamente incorrecto, ¿no es así? Que... Nosotros llamamos a esto Antiguo Testamento. Pero, amados, el antiguo pacto es una cosa diferente a esa primera parte de nuestra Biblia. No estamos bajo el antiguo pacto, pero esta primera parte entera de nuestra Biblia todavía es la Palabra de Dios para nosotros. Todavía es absolutamente autoritativa. Y Jesús dijo que “ni una tilde, ni la letra más pequeña de la ley pasará hasta que todo se cumpla”. Es la Palabra de Dios. En Timoteo dice que toda Escritura es inspirada por Dios, y así sucesivamente. Y dice que el hombre de Dios debe estar equipado. Está hablando del Antiguo Testamento. El Nuevo no se había escrito todavía. ¿Ven?, las grandes cosas acerca de Dios y Su carácter nunca han cambiado en lo más mínimo. No han cambiado. Y todo esto es la Palabra de Dios para nosotros.